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16 nov 2012

Memphis May Fire, Challenger



Entre tanta review y tanto movimiento, desde que abrimos, los heebs no hemos parado de escuchar buena música, asistir a buenos conciertos y trabajar sin destajo (risas, es broma), a veces se nos pasan pequeñas joyitas, perlitas de genialidad musical que, sepultadas por el aluvión de noticias, discos y peticiones de los millones y millones de fans que tenemos por todo el Universo, pasan inadvertidas hasta que se calma la lluvia de bragas y sujetadores que recibimos a diario y podemos darles segundas escuchas a trabajos como el que hoy comentamos.

Memphis May Fire es un grupo de Metalcore al estilo de Architects o Attack Attack! que conocí por casualidad cuando un día, en un rampell de locura, me bajé la B.S.O de una de las 8000 películas de Saw. El caso es que de entre toda la broza me llamó la atención Ghost in the Mirror de un grupo del que no había oído hablar en mi pagana vida, Memphis May Fire. Total, me bajé un EP y allí empezó nuestra historia de amor, aquella maqueta era todo chicha, temazo tras temazo. En 2011 sacaron The Hollow, su segundo trabajo de estudio. Este disco me acabó de confirmar que estaba escuchando a una banda con proyecciones de ser una de las grandes (si no se mata nadie por el camino). Vaya discazo, nada sobra, nada falta, desde su inicio con ese torpedo que es The Sinner, pasando por The Victim hasta acabar con la genial The Redeemed. Una obra de arte de un género tan trillado como el Metalcore.

Pues bien, un año después, MMF volvió a la carga y ¿sabéis qué? Lo volvieron a hacer. Como quien no quiere la cosa, los de Texas -que han sufrido más cambios en su formación que el gobierno- se cascaron un discazo como la copa de un pino. Puede que no supere a The Hollow pero como poco lo iguala y eso, perdónenme ustedes damas y caballeros, no es moco de pavo.

Challenger (un verdadero desafío) empieza con una verdadera declaración de intenciones, Without Walls, que acaba con un “justo cuando pensabas que nos conformamos con una situación, derrumbamos el muro”, después de esto nada puede ir mal. Alive in Lights nos pone en situación, este pepino de canción nos muestra los puntos fuertes de la banda, esa combinación deliciosa del scream más gutural del Death Metal con los estribillos más melódicos del Pop. Me recuerda a los mejores momentos de Escape the Fate pero sin el retén de “vigila que no se asusten las niñas”. Prove me Right y Red in Tooth and Claw siguen la estela de fuerza dejada por el inicio del disco hasta llegar a mi tema favorito del álbum, Vices, un obús de canción, desde el primer segundo entra en tu cabeza arrollando con todo (nada que envidiar a los mejores temas de Parkway Drive o All That Remains) y de repente, BANG! ese estribillo irrumpe en escena, con dos cojones nos clavan algo que podría cantar Britney Spears en su último hit. Seguidamente viene Legacy manteniendo la potencia y la lenta del disco Miles Away, con la colaboración de Kellin Quinn, cantante de Sleeping With Sirens. Después de la balada toca volver a la chicha, Jezebel nos pega con todo lo gordo y Losing Sight se apoya en el ex-cantante de Asking Alexandria, Danny Worsnop, para ponernos a todos tiesos. El disco ya está finiquitado cuando entra en escena Generation-Hate, último tema antes de cerrar con Vessels, canción instrumental que sirve para despedir este Challenger a modo de tema de videojuego cuando te lo pasas y salen los créditos.

Y ya está. Pues muy bien por los Memphis ¿no? ¿Le ponemos 5 monchetas verdes? Yo se las pongo porque ciertamente me ha parecido un señor disco, lo cierto es que tiene su miga hacer Metalcore, al ser un género con tanta oferta (y a veces tan mala) es fácil caer en saco roto y pasar desapercibido pero para eso estamos los Heebs, para poner donde toca a estos grupos.



Por Fran Vázquez

7 nov 2012

Road to Groez 2013: primer cartel


Con esta imagen se da el pistoletazo de salida para el Groezrock 2013, el festival de música hardcore punk, metalcore y post-hardcore que se celebra en Bélgica. ¿Los pesos pesados? Rise Against, Bad Religion y Pennywise pero ahí están Bring Me The Horizon, August Burns Red, The Story So Far, Tim Vantol o Comeback Kid (¿con la formación original? ¿Eso significa sin Andrew Neufeld?).

Este año los Heebs and Bean pudimos disfrutar de este festival viendo a Thrice, Hot Water Music, Evergreen Terrace, Gallows, Refused, Dustin Kensrue, Dave Hause o Chuck Ragan entre muchos más. 2 días de buena música, locura extrema y un olor raruno mezcla de tierra mojada, cerveza y kebab que esperamos repetir el próximo mes de abril.

4 nov 2012

Parkway Drive, Atlas

Sólo me puedo quitar el sombrero. No hay ninguna otra reacción con lo que han acabado de parir Parkway Drive. Su cuarto disco, Atlas, me ha superado. Quizás ha sido porque iba con las expectativas bastante bajas, lo reconozco. Pero no sería la primera vez que espero durante meses (en algunos casos, años), como un niño pequeño, la salida al mercado de lo que se prevé como un discazo, y después de escucharlo quiero extirpar ese recuerdo de mi cerebro. Por este motivo estaba bastante escéptico con Atlas, pero Parkway Drive ha extirpado el recuerdo de fails de otros grupos y me han regalado el precioso recuerdo de escuchar Atlas por primera vez.

 

El disco es impecable. Con una ejecución perfecta y un equilibrio brillante. Nada sobra y nada falta. Los temas son Parkway Drive en estado puro y en algunos casos se han atrevido con sonidos nuevos. Es el caso de temazos como The Slow Surrender, donde las pinzeladas de un Dj convierten el tema en una pieza diferente y magnífica dentro del disco. Atlas arranca con Sparks un tema introductorio calmado pero contundente que viene a decir “aaaay con lo que viene…¡te vas a cagar!”. Y te cagas, joder si te cagas. Old Ghost / New Regrets ya son Parkway total. Doble bombo bien colocado, virtuosismo en las guitarras pero sin pasarse de la ralla y la garganta de Winston emitiendo esa voz tan característica y impecable. El inicio de Dream Run recuerda al de “Sleepwalker” de su anterior disco “Deep Blue”. La fuerza llegando poco a poco, como una ola, para acabar destrozando las rocas. A destacar el estribillo de este tema, precioso y contundente a la vez. Arte. Wild Eyes incorpora unos coros brutales, que junto a la melodía principal de la guitarra hacen que Wild Eyes sea una pieza única. Dark Days es el colapso estridente, la estampida, antes de otro temazo, The River. Empieza la canción y dices “huele a crema pura” y es lo que es. Junto a Atlas, The River, es EL tema. Aquellas canciones que funcionan como columnas de todo el disco. Y Parkway sabe cómo tratarlas con cariño y amor, dándoles un sonido diferente y colocándolas en lugares estratégicos. Este es uno de los dones de los australianos, saben cómo ordenar las canciones para que, cuando piensas que los temazos se han acabado y ahora vienen los descartes, te sorprenden con otra pieza única que te reactiva y hace que nunca te aburras de sus discos. Swing, Sleight of Hand y Snake Oil and Holy Water son tres canciones al más puro estilo Parkway. Demoledoras, eléctricas. Un torrente de sonido talentoso. Blue and The Grey pone fin a la gran experiencia que ha sido escuchar Atlas, acabando de forma tranquila, con el griterío, pero muy calmada, alejándose y desapareciendo pero habiendo dejado su huella.

Atlas es un discazo como una catedral. Nada repetitivo, todo nuevo. Parkway siguen petando la escena metalera mundial y no es para menos. Lo hacen con un talento brutal y, sobretodo, con una simpatía abrumadora. Sólo así te ganas a la gente. Con carisma, talento y humildad. Y Parkway Drive lo sabe. 

por Aniol Florensa
 

17 oct 2012

While She Sleeps, This Is The Six

Corren tiempos nuevos y un ejemplo de que las cosas están cambiando es el debut de While She Sleeps. Si hace años fueron grupos como The Beatles, The Clash, The Rolling Stones o U2 los que petaron la escena musical británica, ahora el testigo lo han tomado bandas como Bring Me The Horizon, Architects o los recién llegados, While She Sleeps. ¿Qué estilos tan diferentes, no? De los éxitos del pop, el rock y el punk británicos al más puro metalcore, que es lo que se lleva ahora (cual tractor amarillo). Que se popularice un estilo tan peculiar y especial como el metalcore es un claro síntoma de que algo está cambiando en el mundo, pero sobretodo en el Reino Unido. While She Sleeps acaban de aterrizar con su sorprendente disco-debut This Is The Six, una oda a la vertiente más punk y melódica del metalcore. El cambio de ciclo continúa.


While She Sleeps acaban de aparecer, pero no empiezan ahora. Sus componentes llevan juntos desde el 2006 y en 2010 sacaron su EP The North Stands for Nothing que plantaba las semillas de su debut, This is the Six. El disco empieza con una canción que recuerda a grupos como Parkway Drive, Comeback Kid o los mismísimos Gojira. Tralla, caña, una voz demoledora y unos riffs de guitarra que podrían ser dignos de un tercer álbum de cualquier grupo de metalcore. Habiendo puesto toda la carne en el asador, el segundo tema False Freedom lleva el estilo hacia un camino más melódico, con unos coros brutales que abrazan el tema y lo llevan al clímax final, apoteósico. Las canciones se suceden sin parar ni vacilar, con una fuerza impresionante, hasta The Chapel, la lenta. Un puente completamente instrumental que nos sirve para coger fuerzas después de esta primera parte tan intensa y prepararnos para continuar hacia adelante. Después de salir de la capilla de la tranquilidad nos metemos de lleno, otra vez, en un mar estridente y de ritmo frenético en el que los británicos demuestran que les sobran cojones para crear metalcore sin repetir la misma fórmula. Empujados hacia el abismo llegamos, después de cuatro canciones, a Reunite, la canción que cierra esta magnífica experiencia. Aquí dejan a un lado sus referentes más duros y crean una pieza que se asemeja de una forma muy curiosa a Exitlude, la canción que daba por finalizado el disco Sam’s Town, de The Killers. Como si todo el grupo y unos cuantos amigos más estuviesen de juerga en el local de ensayo, While She Sleeps da por concluido su debut.

En general ha sido toda una sorpresa. No bastaba con tener Bring Me The Horizon que llegaron los Architects. Y no bastaba con eso que llegaron los While She Sleeps, casualmente de Sheffield, la misma ciudad que Bring Me. Y los tres se dan la mano para petar, cada uno a su manera y con su estilo, el metalcore británico y convertirse en los referentes de una generación cuyos padres cantaban al son de Hey Jude.

Por Aniol Florensa

15 jul 2012

Parkway Drive en DVD

El impulso con el que empezamos el blog se ha frenado. Normal. Es verano gente y uno está más en la calle que Urdangarin en el juzgado (toma chiste de actualidad). Pero al llegar hoy a casa y ponernos delante del ordenador hemos flipado al ver los casi 80 minutos del flamante documental de Parkway Drive, “Home Is For The Heartless”. En él, se narra de forma muy cinematográfica y molona, el día a día de la banda australiana. Las palabras sobran. Coged una buena cerveza fría, matad los mosquitos de vuestra habitación y gozad de “Home Is For The Heartless”. 

25 jun 2012

Gojira, L'Enfant Sauvage

Gojira es de esos grupos que o te provocan una erección o te hacen vomitar. No hay medias tintas con esos franceses locos. Y la verdad, son especiales. No es el típico grupo, con las típicas melodías, los típicos mensajes y los típicos riffs, que el metal exige. Son una especie de eruditos. Y lo demuestran habiendo escogido el nombre de una película de François Truffaut para su quinto disco: L’Enfant Sauvage. Algunos pensaréis: “¡encima de franchutes, pedantes!”. Pero no llevan pedantería alguna. Es un mensaje en toda regla sobre lo que es el disco. L’Enfant Sauvage de Truffaut narra la historia de Víctor de Aveyron, un niño de 12 años que fue encontrado en un bosque cerca de Toulouse, donde se había criado salvajemente, sin ningún tipo de contacto humano y que fue objeto de experimentos e investigaciones, despojándole de la libertad y felicidad propias del ser humano en su estado natural. De esta manera, L’Enfant Sauvage de Gojira propone una reflexión sobre lo tribal y lo tecnológico, lo antiguo y lo moderno, lo verdadero y lo falso. Es un disco de contrastes, con intros suaves rotas por una voz, a veces, enfermiza. Con canciones más instrumentales mezcladas con verdaderas explosiones de griterío y fuerza. Así que, sin más dilación, analicemos esos contrastes.   


El disco empieza de forma impactante con, ya lo dice su nombre, “Explosia”. La canción parece que diga: “Estamos aquí de nuevo. ¡Ha vuelto Gojira!”. Riffs psicópatas abriéndose paso entre los ritmos rotos de la batería y la voz de desesperación de Joe Duplantier. Después de una parte final con una guitarra rollo western llega “L’Enfant Sauvage”, con una guitarra muy a lo “New Noise” de Refused y una explosión con el doble bombo que elevan la canción a la categoría de “temazo”. 
The Axe”, corta la atmósfera que se había logrado con los dos primeros temas. Es una canción oscura, fúnebre, satánica. “Liquid Fire” prende muy rápidamente, y en cuestión de segundos te mete de lleno en el universo Gojira, donde todo puede pasar. Como, por ejemplo, escuchar frases cantadas por voces robóticas, sobre una percusión bastante tribal. Este contraste es el que da brillo a esta canción y justifica el siguiente tema, “The Wild Healer”, una pieza instrumental de corta duración, experimental, con efectos y un riff de guitarra que se repite para que te acostumbres a este interludio. 
Llegamos a la mitad del disco con “Planned Obsolence”, también con unas frases con distorsión en la voz. Como si lo recitara una máquina. Cabe destacar esa parte central de la canción, en la que el riff de guitarra y las voces distorsionadas te suspenden en el aire y la habilidad de Mario Duplantier con las baquetas te devuelve a la Tierra. El valso “Mouth Of Kala” sigue el estilo deathmetalero de Gojira a la perfección, con el doble bombo danzando con una guitarra contundente. A continuación llega la hipnotizante “The Guift Of Guilt” con una intro hermosa que es retomada al estribillo y a la parte final donde la melodía desgarrada de la voz hace que te impacte en el pecho. Pain Is A Master” es una canción que avanza en línea recta hasta el final. No hay altibajos que te hagan perder la cabeza. Las intros suaves continúan en “Born In Winter”, la “balada” del disco, un tema que va in crescendo y acaba muriendo con la suavidad que marcaba la intro. 
The Fall” es la encargada de cerrar el disco, creando una atmósfera industrial ruidosa, gris y estridente  con unos riffs de guitarra que suenan para ser recordados y una voz solemne que hace que la experiencia de haber escuchado este disco por primera vez sea fabulosa.

No hay muchas cosas más a comentar de este discazo. Los que ya conocían al grupo francés lo verán como otra pieza única en su discografía. Los nuevos, los que nunca antes habían escuchado Gojira, los que pensaban “¡encima de franchutes, pedantes!”, se habrán tragado sus palabras. 

Por Aniol Florensa


23 jun 2012

A War You Can Not Win, nuevo disco de All That Remains

A War You Can Not Win será el título del nuevo disco de All That Remains. Así lo anunciaban ayer en un comunicado vía Facebook. El disco será producido por Adam Dutkiewicz, guitarrista de Killswitch Engage, con el que ya han trabajado anteriormente. En palabras de Phil Labonte, vocalista de ATR: “Vamos a sacar un nuevo disco en otoño que se va a llamar A War You Can Not Win. Nos rompimos el culo e intentamos hacer nuevo material (como hacemos siempre) y estamos muy satisfechos de lo que hemos conseguido. Algo de esto es bastante diferente y REALMENTE os va deslumbrar. Otras cosas os sonaran justo como esperáis de ATR. ¡Estoy seguro que va a causar un ataque de histeria en Internet!”.

“A War You Can Not Win” será el séptimo álbum de estudio Razor & Tie/Prosthetic, el sello de la banda desde hace ocho años, y está previsto que salga este septiembre.


21 jun 2012

Architects, Daybreaker

Como es habitual en Architects, la primera canción de cada uno de sus álbumes es una declaración de intenciones, un detonante de lo que será el leitmotiv del disco y, en definitiva, del momento que vive la formación de Brighton. Esto se evidenciaba en su penúltimo trabajo The Here and Now (Century Media Records, 2011), donde el primer tema “Day in Day out” era un ejemplo de la etapa de confusión que estaba viviendo la banda. Su último trabajo, Daybreaker (Century Media Records, 2012) que salió a la venda el pasado 28 de mayo, da un giro de 180º con la idea que teníamos de Architects. Marca un antes y un después en su discografía. Atrás dejan los problemas típicos de adolescentes para encararse con una realidad más cruda y, por qué no decirlo, más adulta, con temas como la religión, las nuevas tecnologías, la sociedad del siglo XXI, el trabajo, etc., como fuente de inspiración. Ese cambio de mentalidad se expresa a la perfección en el primer tema, “The Bitter End”, donde nos muestran que lo que vamos a escuchar en el disco es un “borrón y cuenta nueva”, un empezar desde zero, un reset (como señala el primer verso: When time resets, we all become zero) para renacer con mucha más fuerza, con un fuego interior salvajemente imparable (Can you feel that fire growing?). Esta es la premisa del último disco de los británicos Architects, un renacer, un reinventarse, un evolucionar. ¿Lo habrán conseguido?


Si “The Bitter End” es la carta de presentación del lavado de cara de Architects, el siguiente tema, “Alpha Omega”, es la reafirmación de que algo ha cambiado. Jugando con una atmósfera cinematográfica, riffs estridentes y el enfado habitual de Sam Carter, la letra se mueve al son del tema de la religión y cómo ésta controla a la sociedad. El epílogo llega en forma de queja, de discurso, y cierra esa pieza de protesta anticlerical de forma relajante y preciosa. “These Colours Don’t Run” es una canción que va al grano, dura, sin prisa pero sin pausa. De una forma un tanto apocalíptica, la letra nos muestra las diferencias entre los estatus de la sociedad y el papel que juega la corrupción y la mentira en nuestro mundo. Y así llegamos al corazón del disco, a “Daybreak”, una pieza de estructura simple pero que contiene una pizca de todo. Riffs virtuosos, estribillos melódicos, partes contundentes y una parte final digna de enmarcar, con una subida de intensidad brutal y una finalización que te empuja a un abismo vacío, habiéndote dejado sin respiración. Es una de esas canciones que cuando acaban sólo puedes decir: “Uf”. 
Después de la tormenta viene la calma, y esa calma se llama “Truth, Be told”, una canción no menos dura pero si más relajante, más pausada. Como un río que te lleva al mar, Architects nos transportan al mundo de las pantallas y las nuevas tecnologías. Un mar que está embobando a la sociedad, haciendo que deje de pensar y viva dormida, sin opinión, en un espacio falso e irreal. Y la calma se vuelve a romper en “Even If You Win, You’re Still A Rat”. El título de la canción lo dice todo. Es un tema duro en el que la voz de Oli Skyes, vocalista de Bring Me The Horizon, ayuda a que el impacto de la canción sea mayor. Los instrumentos acompañan a las voces, arropándolas a crear esa sensación de una masa compacta que te golpea contra el suelo hasta el último segundo del tema. En “Outsider Heart” nos encontramos con otra colaboración única y especial, la de Drew York de Stray From The Path. La canción es muy técnica, con muchas partes diferentes, y unos instrumentos estridentes y virtuosos. El éxito y el fracaso son tratados con una violencia muy meditada y muy bien trabajada. 
El siguiente tema no es una banda sonora, es “Behind The Throne”, un tema con un ambiente muy marcado, con el piano como principal protagonista y una cadencia lenta pero con un ritmo muy enigmático. Es una canción atípica en Architects, pero muy importante en este disco de cambios. La violencia y la contundencia anteriores se dejan de banda, para, de forma solemne y mística, hablar de la sombra que nos controla y como todos somos semillas esparcidas por un mundo donde uno controla la criba. “Devil’s Island” es la muestra de que Architects se han puesto el traje de indignados y anti sistema para hablar de las revueltas de Londres de una forma un tanto poética pero acompañados de una marea instrumental contundente, feroz y, en algunas partes, un tanto triste. El penúltimo tema, “Feather of Lead” retoma la crítica a la religión mostrando las contradicciones que en ella existen. Es una canción simple, un poco hardcore, que viaja como una bala veloz y precisa de principio a fin. “Unbeliever” cierra el disco dando un mensaje esperanzador después de tanta crítica y tantas hostias. La canción se mueve lentamente, sin coger velocidad en ningún momento (sólo el momento gritón del final lleva un poco de rabia). La canción tiene cuerpo de desenlace de una película, y sólo faltaría que aparecieran los títulos de crédito.

La respuesta es: sí, lo han conseguido. Puede que el disco pierda un poco de potencia después de “Even If You Win, You’re Still a Rat”, pero es indudable que han evolucionado a un siguiente nivel. Queda muy tópico decir que han madurado, pero eso es lo que parece que han hecho. En “Daybreaker”, los británicos han hecho un gran trabajo. Cada pieza es única y ofrece un mensaje concreto, con una composición heterogénea y un nivel cualitativo enorme.


Por Aniol Florensa