29 ene 2013

Biffy Clyro, Opposites



Qué bueno es ver a una banda joven sacar un nuevo disco que mejora los anteriores. Parece una gilipollez esto que digo pero me ha pasado muchas veces que un grupo se casca un discazo y cuando edita el siguiente pierden fuelle o se ponen a probar cosas raras y el resultado siempre acaba siendo un pufo (no miro a nadie, eh, Band Of Horses).

No es el caso de los escoceses Biffy Clyro, que con este Opposites se confirman como una de mis bandas predilectas y es que esta “nueva hornada” de grupos está siendo más que fructífera, algún día haré un post con los últimos descubrimientos. Opposites, que iban a ser dos discos por separado -The Land at the End of Our Toes and The Sand at the Core of Our Bones-, ha sido editado como un solo doble CD con 20 temas (+2 Bonus track) que harán las delicias de los fans y atraerá, seguro, a nuevos seguidores. Y es que este último disco de los británicos es una especie de la culminación del género que han ido creando, esa especie de indie rock con toques post-grunge (a lo Foo Fighters) y post-hardcore (del estilo Moving Mountains y tal), todo ello aderezado con la suave voz Simon Neil. Buen ejemplo de ello es el primer tema, Different People, esta canción ES Biffy Clyro, pegadiza, intensa, original y jodidamente bien ejecutada (esa batería, esos coros...). El disco se sucede alternando temas rápidos con medios tiempos hasta llegar a otra genialidad The Joke's on Us, un tema que puede recordar un poco a los Stone Temple Pilots por sus guitarras pero que me maravilla por la nitidez que mantienen pese a todas las distorsiones. Sigue el disco con Biblical, una canción que pudiera ser un coñazo si no fuera por ese estribillo impresionante. De ahí hasta topar con otra joyita, Little Hospitals, pasando por el tema flojo de la primera mitad del álbum, The Fog, y llegar al ecuador con The Thraw, un ¾ de toda la vida, y a mi como me encantan los ¾ pues no me quejo. Medio disco ventilado y la única pega que le encuentro es esta manía de alternar canción rápida con canción lenta durante 10 temas, da un poco la sensación de arranca y frena.

Stingin Belle entra como un tanque arrollando con todo y demuestra que una canción puede ser poppy y mantener una fuerza brutal. Casi sin darnos un respiro, otro obús, Modern Magic Formula, posiblemente mi tema favorito del disco. En este punto, Biffy Clyro sabe que nos tiene y se atreve a jugar como con Spanish Radio, Trumpet or Tap o Skylith pero sin perder el norte, qué fácil lo recuperan con temas como Victory Over the Sun o ese simpático temilla, Woo Woo. Y casi sin darnos cuenta llegamos al último tema, Picture a Knife Fight, una canción perfecta para despedir un disco perfecto, ese estribillo “fin de fiesta” es sublime.

No sé como habrán afrontado la grabación del álbum, pero da la sensación que Biffy Clyro, tenía ganas de grabar un disco, supongo que después de 4 años desde su último trabajao de estudio Only Revolutions, les habrá entrado ganas. Lo cierto es que se nota, se nota y se agradece, que pese a los primero altibajos de intensidad casi todas las canciones sean buenas, que la banda, lejos de apalancarse, le haya echado narices y se haya sacado un discazo como la copa de un pino.

Por Fran Vázquez

26 ene 2013

Bad Religion, True North



Que conste que esta review tendría que hacerla el Heeb Ian porque yo, personalmente odio, lo repito, ODIO a Bad Religion y en especial a su cantante Greg Graffin. La verdad es que me cuesta separar mi tirria por esa banda de punk y brindaros una review objetiva. También me cuesta hacer una review de un grupo al que he escuchado más de lo que me gustaría pero menos de lo que debería. De todas formas, lo haré, porque me debo a mi público, esas ingentes cantidades de admiradores que hemos cosechado alrededor del sistema solar (sí, nos llegan mails de la Mars Rover, que no se pierde nuestra sección en el programa “Les + Sonades”).

Bad Religion vuelve a deleitar a sus fans con un nuevo álbum de estudio (y van... 4000?), el caso es que los de California, lejos de perder fuelle parece que les hayan puesto una inyección de juventud, pues este True North parece el disco de una banda que solo lleve diez años dando el cante. Un disco ligero, rápido, con dieciséis canciones que van a toda hostia. Ningún tema pasa de los 3 minutos salvo esa castaña de Hello Cruel World (siempre tan sutiles en sus canciones...) y ningún tema da la sensación de que ha sido fruto de la innovación y el atrevimiento, vamos, que han tirado de fórmula y se han dejado de tonterías.

Empieza con el single de promoción, True North, carne de cañón de concierto, con su estribillo pegadizo y todo, siguen Past Is Dead y Robin Hood In Reverse hasta llegar a la primera canción que me ha llamado la atención, Land Of Endless Greed. Este cuarto tema lo he encontrado simpaticote y supongo que, bajo el estado semicomatoso al que entras cuando escuchas el disco en Spotify y te alternan punk con anuncios deplorables sobre el reciclaje, me ha recordado algo a Motorhead (qué dices loco de mierda?!), sí, como cuando le ves el parecido a alguien con otra persona pero nadie comparte tu opinión. Es igual, sigo porque viene la tríada de la muerte con tres temas que bien se podrían haber ahorrado. Fuck You (ellos siempre tan sutiles), tema que me recuerda horrores a Sold Out de NoFX, Dharma And The Bomb (en serio?) y esa oda a las canciones malas y cansinas que es Hello Cruel World. Afortunadamente, después de esto vuelven al raíl con Vanity, una lección de cómo hacer un tema hardcore melódico.

Pasado el ecuador del disco yo sigo vivo y aún no he matado a nadie, eso es bueno, Señor Graffin. In Their Hearts Is Right (tema extraño por esa especie de bridge raro, cuando lo escuchéis ya lo veréis, toma oxímoron!). Crisis Time tiene el dudoso honor de ser la única canción del grupo en que me gusta como canta Greg. Seguidamente, viene Departament Of False Hope (seguimos en el metalenguaje, aquí), a mi parecer, el mejor tema del disco, que queréis que os diga, me gusta su final. Y a partir de ahí está todo el pescado vendido, poco a destacar de sus últimas cuatro canciones salvo que cumplen con lo marcado en el disco.

Pues ya está, tampoco me ha dolido tanto. Solo decir que Bad Religion, pese a todo el mérito y crédito que puedan tener, merecido, eh, que no digo que no, es un grupo que no se presta a las sutilezas. Carecen de la gracia o el sentido del humor que pueden tener NoFX por ser su grupo más afín. Creo que a Greg Graffin no se le ocurriría hacer un juego de palabras para criticar el gobierno de su país, el prefiere decir “politicians are bad” en lugar de “many idiots are taking over”. Es una pena, porque es de todos sabido que de talento van sobrados y lo demuestran cuando quieren, solo que les falta una pizca de gracejo, joder Greg Graffin, no seas tan sosaínas!

Por Fran Vázquez

21 ene 2013

My Silence/Twenty Fighters SPLIT 2013



Al otro lado del charco se impone cada vez más la tendencia de que grupos coleguillas entre ellos y afines musicalmente se arrejunten para hacer discos compartidos donde se versionan mutuamente o interpretan canciones compuestas a pachas. Estos llamados SPLIT son una genial idea para conocer nuevas bandas. Así a bote pronto se me vienen a la cabeza los estupendos SPLIT de Alexisonfire/Moneen, Envy/Jesu o el famoso NoFX/Rancid. Recientemente, nuestros queridos Touché Amoré han editado dos escuetos discos primero con The Casket Lottery y después con Pianos Become The Teeth, este último, muy recomendable por sus dos temas, Hiding y Gravity Metaphorically.

Pues bien, en España no queremos ser menos y My Silence, banda que nos sorprendió muy gratamente cuando telonearon a Comeback Kid, ha sacado un disco partido con la banda de hardcore gallega Twenty Fighters. A My Silence ya los conocía de su sorprendente directo y de su impresionante disco de debut Ghost From The Past. A los de Lugo los he descubierto gracias a este disco y he de decir que la presentación ha sido excelente.

Durante las 8 cacniones que dura el SPLIT se van sucediendo los temas de una y otra banda, sin perder fuerza ni un solo momento. Me ha sorprendido que, pese a ser ocho temas del hardcore al más puro estilo Comeback Kid o Your Demise -ya sabéis, aquí no caben los medios tiempos ni las pausas- no se me ha hecho en ningún momento repetitivo ni pesado, mantienen cierta frescura que hacen que las canciones se sucedan una tras otra de manera muy dinámica.

El disco también sirve para comprobar que si My Silence hacen las cosas bien, pueden acabar en un lugar privilegiado de este género tan sobrecargado. Los catalanes tienen tralla para rato y les sobran pelos en los huevos como demuestran en el primer tema, 10'000 eyes, o en Zombielike. Tal vez, y solo por poner una pega, les falte un plus de originalidad para que no se pueda decir eso de “esta suena a...”.

De Twenty Fighters, solo decir que, superados mis prejuicos a que canten en español (qué queréis, no me gusta mucho el hardcore en español), muy bien. Destilan la fuerza de los S.A. más burros pero con un toque guarreras que le viene al pelo. Basta que ecualicen mejor algunas canciones (Lazos de Sangre) para darle a las guitarras la importancia que merecen y ya lo tendrán. Triste Silencio y Hoy es el mañana son grandes canciones, señores, podéis estar orgullosos.

Para finiquitar la review, solo dar mi enhorabuena a las dos bandas por hacer este esfuerzo para que los amantes del hardcore en España (todavía no puedo incluirme en este colectivo pero sé de un amigo que sí) puedan disfrutar de buen material sin salir del país.




Por Fran Vázquez

18 ene 2013

Eminor7



Desde éste, vuestro blog amigo, nos gusta mostraros contenido ajeno que creemos interesante. Es el caso de Eminor7, un blog de Mark van de Korput y nuestro coleguilla Tim Vantol. En su pequeño espacio online se dedican a subir videos de sus amigos haciendo sesiones acústicas en la parte trasera de una furgoneta, algo muy del estilo de Toilet Sessions.

Lo cierto es que nos ha parecido interesante por videos como el de Dave Hause o el de Sam Russo.

12 ene 2013

Enter Shikari, Sala City Hall


En 2009 pagamos el pastizal de la vida por ver a los teloneros de The Prodigy en Barcelona. No es que no nos gustase la mítica banda inglesa, pero íbamos a lo que íbamos…a ver Enter Shikari. No los habíamos visto antes y durante años la banda sonora de las fiestuquis la marcaba el post-hardcore de Shikari. Íbamos con ilusión, con unos 40 euros menos en el bolsillo, pero con la sonrisa del niño culé que asiste a un partido en el Camp Nou por primera vez. Teniendo en cuenta que Enter Shikari eran los teloneros pues tampoco les pedíamos mucho, sólo con verlos ya seríamos felices. Pero el concierto nos dejó un mal sabor de boca. Fue corto (si, eran los teloneros, ya los sabíamos) y no tocaron el temazo “Sorry You Are Not A Winner”. Eso puede ser insignificante, pero no lo fue. La de cubatas que habían caído entonando esa canción. Podríamos decir que por aquel entonces era NUESTRA canción. Y se la habían pasado por los cojones, haciendo que lo que parecía un conciertazo acabase siendo una anécdota. Muy mal, chavales. Muy mal.

Pero esto no es una crónica de aquel concierto sino del festival que se marcaron Enter Shikari junto a Cancer Bats el pasado jueves 10 de enero. Sí, esta vez sí. FESTIVAL. Abrieron la lata los eternos teloneros Cancer Bats. Digo “eternos teloneros” porque siempre coinciden en el cartel de alguno de los grandes, como si ellos no fuesen suficientemente épicos. En la sala City Hall volvieron a demostrar que son unos “hardcoretas” brillantes con una energía y una sintonía en el escenario envidiables. Durante la pobre hora que estuvieron tocando se dejaron la piel para deleitar a la multitud de jóvenes mainstream que esperaban a Enter Shikari.

Una vez dejaron la sauna instalada (el calor y la humedad eran terribles) llegaron, sin demora, Enter Shikari. Llegó la crema. La evolución respeto el concierto del 2009 es más que evidente. Han crecido y se han acomodado en el escenario. La finalidad del setlist que traían era eclipsar al público dándole lo que deseaba, y así lo hicieron. Pusieron su mejor carne en el asador sin dejarse ningún tema deseado. Esta vez sí que nos hicieron vibrar con Sorry You Are Not A Winner con un final inédito a lo dubstep made in Shikari. Empezaron con System…/…Meltdown, dándonos la bienvenida con sus habituales discursos acompañados de una atmósfera onírica y electrónica que te explota en la cara cuando empezó …Meltdown. De aquí hasta Mothership, la canción que marcó el bis de la noche, el atún se sucedió sin dar tregua a los centenares de fans sudoros que nos encontrábamos ahí. Después de los gritos de “one more song, one more song”, el cuarteto inglés salió a concluir la velada utilizando los mismos recursos oníricos y extraterrestres del principio.

Por fin nos quitamos la espina de escuchar Sorry You Are Not A Winner en directo y lo hicimos con el mejor envoltorio que se podría desear. Temazos a tutiplén, una fuerza increíble y una buena noche de electro post-hardcore, que siempre viene bien, oye. 

por Aniol Florensa


18 dic 2012

True North, nuevo single de Bad Religion



Bad Religion saca nuevo disco en enero, True North, como bien nos lo hacen saber en el video. Bad Religion es uno de los grupos que peor me caen del panorama punk americano, gracias a su anticarismático cantante Greg Graffin. Esto es una opinión mía, que conste, si a alguien le gusta la cara de gilipollas de este señor

 yo lo respeto.

8 dic 2012

Caspian Audiotree Sessions

Poco hay que decir, uno de los mejores discos del 2012, reafirmados como una de las mejores bandas de Post Rock del momento y un directo capaz de tumbar a un elefante africano adulto. Gracias a Audiotree que en esto de grabar buenos directos son los mejores.

1 dic 2012

Billy Talent, Dead Silence

Han vuelto y con los huevos más hinchados. Estamos hablando de Billy Talent y su Dead Silence, toda una contradicción porqué de “silence” no tiene nada y de “dead” aún menos. “Anem al gra”. Pongámonos en faena. Let’s go!


Parecía que con su disco III el grupo de Toronto había hecho un paso atrás en su carrera. La fuerza de discos como el II se apagaba y nos ofrecían un álbum en el que, sí, había temazos, pero la crema brillaba por su ausencia. En cambio, en su nuevo álbum, Dead Silence, Billy Talent recupera, tres años más tarde, esa intensidad, esa velocidad y esa pseudoviolencia a la que nos tenían acostumbrados. Esos riffs locos, esas dobles voces que se funden en una melodía única y nueva, ese bajo golpeando la retaguarda y esa batería acompañando la rabia de la voz principal. Echábamos de menos la esencia de Billy Talent. Tres años después la hemos recuperado. Y la prueba de ello es Death Viking March, la segunda canción del álbum. Una declaración de intenciones y una rebelión en toda regla. El disco avanza a base de canela, con canciones de todo tipo y con un estilo más rockero que el que practicaban en sus álbumes anteriores haciendo del “Dead Silence” uno de los mejores disco-retorno del panorama actual (véase la diferencia con el Push and Shove de No Doubt).

Pocas cosas más se pueden decir de Billy Talent y su retorno. Al que no le gustaban antes no le gustaran ahora y al fan incondicional le sabrá canela fina el retorno de la banda canadiense. Sólo nos falta esperar sus conciertos en Madrid y Barcelona, los días 19 y 20 de enero de 2013, respectivamente. ¡De momento gozad de este discazo!

por Aniol Florensa

23 nov 2012

Cierran Apolo temporalmente



Lo comentamos ayer en nuestro espacio en el programa de radio Les+Sonades pero ahora La Vanguardia se hace eco de la noticia. 

Y es que el ayunamiento de Barcelona ha ordenado el cierre de la Sala de conciertos Apolo (sala mítica donde las haya) por deficiencias estructurales. Vamos, que como comentaba el heeb Aniol, la catástrofe del Madrid Arena, les ha puesto el culete fino a las autoridades y, antes de que se líe la de Cristo aquí, prefiere chapar y evitar muertes innecesarias. El caso es que la Sala Apolo, Apolo 2, el restaurante Apolo Dinner y el Salón Recreativo de al lado se han visto obligados a cerrar hasta que se subsanen los fallos estructurales. Un poco de argamasa por aquí, cambiar los zocalos y echarle un ojo a las regletas de la luz y listos. 

Esperemos que esté listo pronto porque esta Sala acogía grandes actuaciones y lo último que queremos es ver como cancelan conciertos y festivales, como el próximo Aloud Fest. Desde aquí les damos tod nuestro apoyo a los chicos de Apolo y les deseamos las mejores de las suerte. Ánimo Apolo, estamos contigo!


The Big Bench, lo nuevo de Juan Blas

Ya han salido las dos primeras canciones de The Big Bench, el nuevo proyecto de Juan Blas después de disolver Nothink allá por los junios de este año, cuando la maquinaria titánica de este, vuestro blog de música favorito, empezaba a funcionar.

Aquí las canciones, a ver, están bien (se agradece que aún haya un poco de estilo en España y no todo sea Pablo Alborán y sus muertos en vinagre) pero no dejan de sonar como los temas lentos de Nothink. En fin, seguimos esperando a que se reúnan otra vez (si se reunieron los Hombres G...).






16 nov 2012

Memphis May Fire, Challenger



Entre tanta review y tanto movimiento, desde que abrimos, los heebs no hemos parado de escuchar buena música, asistir a buenos conciertos y trabajar sin destajo (risas, es broma), a veces se nos pasan pequeñas joyitas, perlitas de genialidad musical que, sepultadas por el aluvión de noticias, discos y peticiones de los millones y millones de fans que tenemos por todo el Universo, pasan inadvertidas hasta que se calma la lluvia de bragas y sujetadores que recibimos a diario y podemos darles segundas escuchas a trabajos como el que hoy comentamos.

Memphis May Fire es un grupo de Metalcore al estilo de Architects o Attack Attack! que conocí por casualidad cuando un día, en un rampell de locura, me bajé la B.S.O de una de las 8000 películas de Saw. El caso es que de entre toda la broza me llamó la atención Ghost in the Mirror de un grupo del que no había oído hablar en mi pagana vida, Memphis May Fire. Total, me bajé un EP y allí empezó nuestra historia de amor, aquella maqueta era todo chicha, temazo tras temazo. En 2011 sacaron The Hollow, su segundo trabajo de estudio. Este disco me acabó de confirmar que estaba escuchando a una banda con proyecciones de ser una de las grandes (si no se mata nadie por el camino). Vaya discazo, nada sobra, nada falta, desde su inicio con ese torpedo que es The Sinner, pasando por The Victim hasta acabar con la genial The Redeemed. Una obra de arte de un género tan trillado como el Metalcore.

Pues bien, un año después, MMF volvió a la carga y ¿sabéis qué? Lo volvieron a hacer. Como quien no quiere la cosa, los de Texas -que han sufrido más cambios en su formación que el gobierno- se cascaron un discazo como la copa de un pino. Puede que no supere a The Hollow pero como poco lo iguala y eso, perdónenme ustedes damas y caballeros, no es moco de pavo.

Challenger (un verdadero desafío) empieza con una verdadera declaración de intenciones, Without Walls, que acaba con un “justo cuando pensabas que nos conformamos con una situación, derrumbamos el muro”, después de esto nada puede ir mal. Alive in Lights nos pone en situación, este pepino de canción nos muestra los puntos fuertes de la banda, esa combinación deliciosa del scream más gutural del Death Metal con los estribillos más melódicos del Pop. Me recuerda a los mejores momentos de Escape the Fate pero sin el retén de “vigila que no se asusten las niñas”. Prove me Right y Red in Tooth and Claw siguen la estela de fuerza dejada por el inicio del disco hasta llegar a mi tema favorito del álbum, Vices, un obús de canción, desde el primer segundo entra en tu cabeza arrollando con todo (nada que envidiar a los mejores temas de Parkway Drive o All That Remains) y de repente, BANG! ese estribillo irrumpe en escena, con dos cojones nos clavan algo que podría cantar Britney Spears en su último hit. Seguidamente viene Legacy manteniendo la potencia y la lenta del disco Miles Away, con la colaboración de Kellin Quinn, cantante de Sleeping With Sirens. Después de la balada toca volver a la chicha, Jezebel nos pega con todo lo gordo y Losing Sight se apoya en el ex-cantante de Asking Alexandria, Danny Worsnop, para ponernos a todos tiesos. El disco ya está finiquitado cuando entra en escena Generation-Hate, último tema antes de cerrar con Vessels, canción instrumental que sirve para despedir este Challenger a modo de tema de videojuego cuando te lo pasas y salen los créditos.

Y ya está. Pues muy bien por los Memphis ¿no? ¿Le ponemos 5 monchetas verdes? Yo se las pongo porque ciertamente me ha parecido un señor disco, lo cierto es que tiene su miga hacer Metalcore, al ser un género con tanta oferta (y a veces tan mala) es fácil caer en saco roto y pasar desapercibido pero para eso estamos los Heebs, para poner donde toca a estos grupos.



Por Fran Vázquez

12 nov 2012

Soundgraden, King Animal



Soy un enamorado de los noventa, lo digo aquí y ahora. Para un servidor los años que van del Facelift de Alice in Chains al III de Days of the New son los mejores de la historia a nivel musical, cinematográfico y artístico en general. Por eso, escuchar el nuevo trabajo de Soundgarden, me transporta a esa gloriosa época y me encanta.

King Animal es un disco intenso, lleno de fuerza que recoge toda la evolución de los de Seattle para entrar a saco en tu cabeza. Empieza como un maldito tiro con Been Away Too Long para pasar sin darte un respiro a Non-State Actor. Qué bueno es Chris Cornell, por el amor de dios. By Crooked Steps baja un poco el ritmo para enlazar con A Thousand Days Before, segundo temazo del disco (después de Been Away...). Una canción muy experimental y progresiva, como si los Pink Floyd se hubiesen puesto a hacer hard rock grunge.

Vuelven de la locura con Blood On The Valley Floor, canción de ritmo pausado, muy metal, tal vez el tema más flojo del disco pero que nos sirve para ver la calidad del álbum, si esta es la mala... cómo debe ser la buena. Siguen los medio tempo Bones Of Birds, muy al estilo de los temas lentos de sus primeros discos, lo cual me encanta y Taree que me recuerda un montón los temas lentos a Alice in Chains, cuidado con los 25 segundos finales de la canción, pura genialidad.

Pasada la mitad del disco, Soundgarden le meten zapatilla de nuevo (pero solo un ratito). Attrition tiene la palabra hit grabada en la frente, vale, le sobran los “uh-uh” pero es un temazo igualmente. Black Saturday me gusta menos, nah, es broma, Black Staurday, al igual que A Thousand Days Before juega más con la experimentación, es una canción rara, pero si algo ha caracterizado a esta banda ha sido su capacidad de innovación y aquí lo demuestra. Con Halfway There llega mi tema favorito del disco, Chris me gana desde el primer verso y ese estribillo me pone blandito el corazón.

El álbum se despide de la mejor manera que podía hacerlo, con tres temas que nos recuerdan las virtudes de los años mozos del grunge, por si alguien no lo había pillado durante el disco, Soundgarden quiere que cuando acabe el King Animal te pongas a escuchar a Mudhoney y Screeming Trees. Worse Dream es la primera en hacerlo, ese bajo del principio, esas guitarras distorsionadas, la batería desatada y Chris a toda hostia, brutal su final. Sigue Eyelid's Mouth, con su estribillo al más puro estilo Alice in Chains, sucio y pesado (que no cansino). Y llega el final con esa genialidad que es Rowing, vaya coros, vaya Chris, vaya guitarras, vaya TODO, que manera más grande de acabar el disco, sí señor, me quito el sombrero.

¡Menudo año llevamos, señores! Y en diciembre se habla del nuevo trabajo de TOOL, de ser cierto, yo no sé como voy a llegar al 2013.



Por Fran Vázquez

9 nov 2012

The Gaslight Anthem, Sala Apolo

No fue una de las mejores noches, ya os lo digo. Pero tampoco estuvo nada mal. Fue un concierto temprano y “chachi”, uno más para la colección. Les Fat Jones y The Gaslight Anthem en la Sala Apolo no serán recordados por la locura que crearon, pero si por el buen rollo y el rato agradable que hicieron pasar a la masa congregada en la emblemática sala del Paralelo barcelonés. 

A las 19:30 abrían puertas y al rato salían Les Fat Jones, una mezcla de pop-rock ochentero con el indie-rock de los tiempos que corren. Ya lo dijo su cantante: estaban al 80% de su calidad por la baja de uno de los guitarras. Al no haberlos escuchado antes no sé si el guitarra ausente es una pieza clave en la formación pero se notaba que les faltaba un pulmón y, en algunos temas, parecía que tocasen al 45% de sus posibilidades. No brillaron en demasié pero tampoco fueron un truñaco de estos con los que te miras con los colegas deseando que acabe tal infierno. Les faltó un poco de garra y les sobraron melodías cutres con el piano, pero esto, con cinco años más queda arreglado. 

Después de una hora de buen rollete llegaron, más puntuales que nunca, The Gaslight Anthem. Fue un concierto conservador. Los temazos de siempre más savia nueva del último disco, Handwritten. Brian Fallon estaba de lo más charlatán y nos regaló unas cuantas risas haciéndose el red-neck y cachondeándose con los miembros de la banda. La verdad es que lo petaron mucho pero la gente respondió poco. Había poco punk entre el público y demasiado fan de Bruce Springsteen soso. Pero Fallon no vaciló ni un momento e hizo temblar el culete del más sosainas de los ahí presentes. Buenos temas, una fuerza terrible y casi dos horacas de concierto. ¿Qué más quieres? El concierto del año pasado fue más loco y caliente que el de “enguany” pero el de ayer fue redondo como pocos. 

Como ya he dicho en la introducción, el de ayer no fue un concierto especial. Pero la calidad de Gaslight y el espíritu de Les Fat Jones hicieron que pasásemos una noche muy agradable.

 Por Aniol Florensa

7 nov 2012

Road to Groez 2013: primer cartel


Con esta imagen se da el pistoletazo de salida para el Groezrock 2013, el festival de música hardcore punk, metalcore y post-hardcore que se celebra en Bélgica. ¿Los pesos pesados? Rise Against, Bad Religion y Pennywise pero ahí están Bring Me The Horizon, August Burns Red, The Story So Far, Tim Vantol o Comeback Kid (¿con la formación original? ¿Eso significa sin Andrew Neufeld?).

Este año los Heebs and Bean pudimos disfrutar de este festival viendo a Thrice, Hot Water Music, Evergreen Terrace, Gallows, Refused, Dustin Kensrue, Dave Hause o Chuck Ragan entre muchos más. 2 días de buena música, locura extrema y un olor raruno mezcla de tierra mojada, cerveza y kebab que esperamos repetir el próximo mes de abril.

4 nov 2012

Parkway Drive, Atlas

Sólo me puedo quitar el sombrero. No hay ninguna otra reacción con lo que han acabado de parir Parkway Drive. Su cuarto disco, Atlas, me ha superado. Quizás ha sido porque iba con las expectativas bastante bajas, lo reconozco. Pero no sería la primera vez que espero durante meses (en algunos casos, años), como un niño pequeño, la salida al mercado de lo que se prevé como un discazo, y después de escucharlo quiero extirpar ese recuerdo de mi cerebro. Por este motivo estaba bastante escéptico con Atlas, pero Parkway Drive ha extirpado el recuerdo de fails de otros grupos y me han regalado el precioso recuerdo de escuchar Atlas por primera vez.

 

El disco es impecable. Con una ejecución perfecta y un equilibrio brillante. Nada sobra y nada falta. Los temas son Parkway Drive en estado puro y en algunos casos se han atrevido con sonidos nuevos. Es el caso de temazos como The Slow Surrender, donde las pinzeladas de un Dj convierten el tema en una pieza diferente y magnífica dentro del disco. Atlas arranca con Sparks un tema introductorio calmado pero contundente que viene a decir “aaaay con lo que viene…¡te vas a cagar!”. Y te cagas, joder si te cagas. Old Ghost / New Regrets ya son Parkway total. Doble bombo bien colocado, virtuosismo en las guitarras pero sin pasarse de la ralla y la garganta de Winston emitiendo esa voz tan característica y impecable. El inicio de Dream Run recuerda al de “Sleepwalker” de su anterior disco “Deep Blue”. La fuerza llegando poco a poco, como una ola, para acabar destrozando las rocas. A destacar el estribillo de este tema, precioso y contundente a la vez. Arte. Wild Eyes incorpora unos coros brutales, que junto a la melodía principal de la guitarra hacen que Wild Eyes sea una pieza única. Dark Days es el colapso estridente, la estampida, antes de otro temazo, The River. Empieza la canción y dices “huele a crema pura” y es lo que es. Junto a Atlas, The River, es EL tema. Aquellas canciones que funcionan como columnas de todo el disco. Y Parkway sabe cómo tratarlas con cariño y amor, dándoles un sonido diferente y colocándolas en lugares estratégicos. Este es uno de los dones de los australianos, saben cómo ordenar las canciones para que, cuando piensas que los temazos se han acabado y ahora vienen los descartes, te sorprenden con otra pieza única que te reactiva y hace que nunca te aburras de sus discos. Swing, Sleight of Hand y Snake Oil and Holy Water son tres canciones al más puro estilo Parkway. Demoledoras, eléctricas. Un torrente de sonido talentoso. Blue and The Grey pone fin a la gran experiencia que ha sido escuchar Atlas, acabando de forma tranquila, con el griterío, pero muy calmada, alejándose y desapareciendo pero habiendo dejado su huella.

Atlas es un discazo como una catedral. Nada repetitivo, todo nuevo. Parkway siguen petando la escena metalera mundial y no es para menos. Lo hacen con un talento brutal y, sobretodo, con una simpatía abrumadora. Sólo así te ganas a la gente. Con carisma, talento y humildad. Y Parkway Drive lo sabe. 

por Aniol Florensa
 

26 oct 2012

Caspian + Syberia @ SIDECAR


Imagen extraída del Flickr de Rosario López

El pasado lunes, la pequeña sala Sidecar de Barcelona acogió lo que podemos llamar como EL CONCIERTO. De todos los espectáculos que he visto a lo largo del año, el de ayer creo que se ganó un puesto en el TOP 3 desde los primeros 5 minutos. Las expectativas estaban altas y una parte de mi temía por que alguna de las bandas no diese de si y acabase pinchando. Afortunadamente Syberia y Caspian, respectivamente, disiparon mis temores al poco de empezar sus set list.

La velada empezó pronto, a las 21'15 ya tocaban nuestros amigos de Barcelona, 15 minutos antes de lo avisado. Syberia demostró lo que vale con esas tres primeras canciones, las tres primeras del disco, a partir de ahí se fueron sucediendo los temas, sin perder un ápice de intensidad, sin mostrar fatiga. Los que los conocían, encantados; los que los estaban descubriendo, flipando y qué bien les sienta esa tercera nueva guitarra, ahora que se pueden regalar más en matices se nota y se agradece. Las canciones han ganado otra dimensión, tienen más peso que en el disco, y ya es decir.

Syberia se pudo ir a dormir sabiendo que, de seguir así, les espera un gran futuro. Me gustaría acertar al decir que en 2 o 3 años, con la llegada de un segundo disco, obtienen el reconocimiento que está obteniendo ahora mismo Toundra, por ejemplo. Porque un grupo que se sube al escenario y es capaz de hablarle de tú a tú a Caspian sin achantarse, merece respeto y la mejor de las suertes.

Acabado el concierto de los de Barcelona, le tocaba el turno a los de Massachusetts. Esa gente es muy grande (literalmente) a penas cabían en el diminuto escenario de la sala y daba la sensación de que se tenían que agachar para no darse con el techo. Entre bromas pasamos los minutos previos hasta que se pusieron a tocar Walking Season, el tema que abre su nuevo álbum, y entonces ni bromas ni hostias.

Con Walking Season dejaron claro que iban a darle caña y con Porcellous dejaron con el culo torcido a los que se eseperaban una explosión de sonido en la anterior canción. A partir de ahí, con el público encandilado, salvo el típico imbécil que va a los conciertos para hablar a grito pelao de gilipolleces, se sucedieron los temas, a cada cual más espectacular. Se podría decir que el concierto fue una espiral ascendente que culminó con Sycamore. Para mi, el concierto fue más una montaña rusa de emociones, los estadounidenses tienen un don natural para pasar de los pasajes más tranquilos y poéticos a tralla más cañera solo hay que ver como se mueven sobre el escenario, como una banda de Hardcore. Si a eso le sumamos un sonido capaz de tumbar a un mamut, el resultado es uno de los conciertos más jodidamente espectaculares a los que he tenido la suerte de asistir.

Solo lamento que la sala no fuese más grande. Para empezar, por comodidad para el público (parecía que nos estábamos refugiando de un bombardeo) pero sobretodo por comodidad para los músicos. Ni Syberia ni Caspian (con cinco miembros cada uno) cabían en el escenario y luego el engorro de bajar amplis e instrumentos, un follón vamos. Por suerte la acústica no está nada mál, al ser tan pequeño, el sonido se recoge más pero en el caso de Caspian, que tocan con un volumen muy alto, se dio el caso que a veces se saturaba un poco.

En definitiva, el de ayer fue posiblemente (y a la espera del concierto de Godspeed You! al que lamentablemente no podremos ir) el mejor concierto de Post-Rock del año y una demostración del buen estado en el que se encuentra este maravilloso género musical. Solo me queda esperar que se sucedan más eventos como el de ayer, con un poco de suerte acabaré cogiendo síndrome de Stendhal permamente.

Por Fran Vázquez

23 oct 2012

Placebo, B3



Después del batacazo que se pegó Placebo con el Battle for the Sun (fue una mezcla de falta de ganas y expectativas demasiado altas después de esa genialidad que es el Meds), los de Brian Molko han vuelto con un EP a modo de redención por su pequeño tropiezo. Y yo me alegro un montón. La cosa es que no sé qué narices les pasó en el 2009, me aventuro a decir que el cambio de batería les trastocó un poco y por eso el Battle for the Sun se quedó en una especie de quiero y no puedo, un disco sosainas que no te incita a una segunda escucha, fue una lástima porque Placebo llevaba una trayectoria espectacular.

Afortunadamente este EP recupera un poco lo que venían siendo años atrás, sin la fuerza del Meds o del Sleeping with Ghosts pero con el gracejo que siempre tuvieron. Recuperando ese sonido tan característico suyo (la voz de Molko hace mucho, no nos vamos a engañar) que se mueve entre esas melodías decadentes al más puro estilo Sonic Youth y el pop con toques electrónicos. B3 empieza muy bien, la intro electrónica cede rápidamente el testigo a una guitarra, bajo y batería pausadas pero con fuerza yal voz de Molko acaba de hacer el tema más pegadizo, no es Bulletproof Cupid pero está muy bien.

Sigue I Know You Wanna Stop, un tema con una batería seca y cruda y que cede el protagonismo a la guitarra y bajo durante los estribillos y bridges. Un tema que me recuerda bastante a Nirvana pero sin la mala leche de los de Seattle, claro está, éste es como más europeo. A continuación viene The Extra, una especie de medio tiempo genial, muy al estilo de las primeras canciones 'lentas' del grupo y I Know Where You Live, otra que arranca lenta pero a diferencia de la anterior esta pega el estirón al final. Tal vez sea ese estirón lo que salve el tema, porque de no hacerlo se hubiese quedado en una canción algo aguada. Afortunadamente ahí están Brian Molko y esos rifs de guitarra para salvar la papeleta. Acaba el EP con Time is Money, una canción de 7 minutos y cuarto, carne de cañón para los futuros conciertos (yo la veo en acústico, no sé vosotros) y con una letra que a un servidor le ha encantado. Tal vez le quitaba los coros del final, pero eso son neuras mías.

En definitva, me alegra ver que Placebo no ha tirado la toalla, que vale, que puede que el disco no tenga toda la chicha que pudiera tener, pero personalmente yo lo he disfrutado como un enano y, más allá de ello, voy a ponerme el Black Market Music, y después el Sleeping With Ghosts y cuando acabe, remataré con el Meds, porque si algo ha hecho este EP ha sido recordarme que siempre han estado ahí, ahora solo falta esperar su regreso por todo lo alto, puede que el B3 haya sido el toque de aviso.

Por Fran Vázquez

22 oct 2012

Entrevista a Syberia

Lunes de post-rock en Barcelona con Caspian y Syberia en la Sala Sidecar. La semana no podía empezar mejor. Y por si esto fuese poco colgamos en exclusiva la magnífica entrevista que nos brindaron los cracks de Syberia. Esperemos que os guste. 


20 oct 2012

Caspian, Waking Season


Supongo que le pasa a todo el mundo, cuando empiezas a escuchar un género musical de manera compulsiva e insana, empiezas sin filtro, vas escuchando todo lo que dicen que lleva esa etiqueta y no es hasta pasado cierto tiempo que empiezas a discernir, cuando ya tienes tus bandas favoritas a las que sigues asiduamente y las demás las vas descartando. Hace relativamente poco que estoy enganchado al Post-Rock pero desde que empecé con The Hawk is Howling de Mogwai siempre me acompañó el grupo protagonista de la review de hoy, Caspian. Lo cierto es que no sé de donde salió, si me lo recomendaron o los escuché de rebote pero era un grupo que siempre tenía en el iPod y ver que su nuevo trabajo está considerado el mejor disco de Post-Rock del año, como que me provoca cierto orgullo.

Ahora bien, decir que es el mejor disco de Post-Rock del año teniendo en cuenta que Mono y Godspeed han editado álbumes este 2012 es jugarse el cuello. Por eso, si tengo que ser sincero, Caspian ha sacado el mejor disco de Post-Rock del año, así con dos cojones.

Waking Season es un disco perfecto, me atrevería a decir. Los de Massachusetts han encontrado el equilibrio perfecto entre el Post-Rock aterciopelado de Mono y el Post-Rock más hardcoreta de Mogwai, dando como resultado una pequeña joya de una hora de duración donde nada falta y nada sobra.



Haciendo referencia al título el disco te despierta con su primera canción, Waking Season, es un tema ascendente, una sacudida que te deja colgado en la preciosa Porcellous. Como si Caspian te diese un toque de atención para luego despertarte en el mundo que ellos han creado. Así explico el sonido tan evocativo de este segundo tema, con unas guitarras que son la mezcla perfecta de las dos bandas mencionadas antes. La canción culmina con un crescendo made in Caspian, combinando las guitarras en modo mandolina, con un bajo más bestia y una batería intensísima para pasar a un tenue piano.

Seguimos soñando con Gone in Bloom and Bough, la canción más larga del disco. Un tema que a más de uno le parecerá un coñazo pero que yo encuentro sublime, con esa gloriosa entrada de las guitarras distorsionadas cuando la canción más lo pedía, ese pasaje intermedio tan calmado con las voces de fondo y ese subidón a ritmo de redoble. Brillante.

Seguidamente viene una exquisita rareza, Halls of the Summer es un tema genuinamente poppy, con su inicio electrónico y una segunda mitad que desborda optimismo por todos lados. Esta canción, con letra sería un bombazo en las salas de baile. Siguen Akiko y High Lonesome. El primero una canción ligera a la par que bonita, mientras que el segundo funciona como un interludio, marca el ecuador del álbum y nos enlaza con Hickory '54 a golpe de bombo. Caspian nos sigue guiando a través de su mundo con esta canción, usando el bombo constante como guía, se van sucediendo diversos pasajes hasta llegar a un final apoteósico propio de la banda, cuando el sonido te explota en la cara. Uno de mis temas favoritos del álbum (aunque escoger uno es casi imposible).

Encaramos la recta final del disco con Long the Desert Mile, una especie de medio tiempo precioso  que usa unas guitarras con unas reminiscencias heavymetaleras muy logradas. Collider the Blue, otra rareza que recalca el estilo Ambient de todo el disco y nos ayuda a empalmar con la última pieza de esta obra, Fire Made Flesh donde los estadounidenses se despiden de nosotros con un tema brutal. En sus casi 8 minutos de duración nos llevan desde el Ambient al Prog-Rock pasando por el Post-Rock y el Post-Metal sin despeinarse.

En conclusión, Caspian ha demostrado con este álbum que es una banda puntera, muy a tener en cuenta en el futuro. Aportan frescura, originalidad y fuerza a un estilo que tiende a la repetición y a anquilosarse en unos estándares. Consiguen moverse con facilidad por varios estilos para enriquecer el suyo propio, lo que le da un sello de distinción. Es esa naturalidad con la que se mueven, que ningún cambio en sus estructuras suene forzado, que todo parezca estar hilvanado desde un buen comienzo lo que ha hecho que este Waking Season esté considerado como lo que es, el mejor disco Post-Rock del año.

Por Fran Vázquez


17 oct 2012

While She Sleeps, This Is The Six

Corren tiempos nuevos y un ejemplo de que las cosas están cambiando es el debut de While She Sleeps. Si hace años fueron grupos como The Beatles, The Clash, The Rolling Stones o U2 los que petaron la escena musical británica, ahora el testigo lo han tomado bandas como Bring Me The Horizon, Architects o los recién llegados, While She Sleeps. ¿Qué estilos tan diferentes, no? De los éxitos del pop, el rock y el punk británicos al más puro metalcore, que es lo que se lleva ahora (cual tractor amarillo). Que se popularice un estilo tan peculiar y especial como el metalcore es un claro síntoma de que algo está cambiando en el mundo, pero sobretodo en el Reino Unido. While She Sleeps acaban de aterrizar con su sorprendente disco-debut This Is The Six, una oda a la vertiente más punk y melódica del metalcore. El cambio de ciclo continúa.


While She Sleeps acaban de aparecer, pero no empiezan ahora. Sus componentes llevan juntos desde el 2006 y en 2010 sacaron su EP The North Stands for Nothing que plantaba las semillas de su debut, This is the Six. El disco empieza con una canción que recuerda a grupos como Parkway Drive, Comeback Kid o los mismísimos Gojira. Tralla, caña, una voz demoledora y unos riffs de guitarra que podrían ser dignos de un tercer álbum de cualquier grupo de metalcore. Habiendo puesto toda la carne en el asador, el segundo tema False Freedom lleva el estilo hacia un camino más melódico, con unos coros brutales que abrazan el tema y lo llevan al clímax final, apoteósico. Las canciones se suceden sin parar ni vacilar, con una fuerza impresionante, hasta The Chapel, la lenta. Un puente completamente instrumental que nos sirve para coger fuerzas después de esta primera parte tan intensa y prepararnos para continuar hacia adelante. Después de salir de la capilla de la tranquilidad nos metemos de lleno, otra vez, en un mar estridente y de ritmo frenético en el que los británicos demuestran que les sobran cojones para crear metalcore sin repetir la misma fórmula. Empujados hacia el abismo llegamos, después de cuatro canciones, a Reunite, la canción que cierra esta magnífica experiencia. Aquí dejan a un lado sus referentes más duros y crean una pieza que se asemeja de una forma muy curiosa a Exitlude, la canción que daba por finalizado el disco Sam’s Town, de The Killers. Como si todo el grupo y unos cuantos amigos más estuviesen de juerga en el local de ensayo, While She Sleeps da por concluido su debut.

En general ha sido toda una sorpresa. No bastaba con tener Bring Me The Horizon que llegaron los Architects. Y no bastaba con eso que llegaron los While She Sleeps, casualmente de Sheffield, la misma ciudad que Bring Me. Y los tres se dan la mano para petar, cada uno a su manera y con su estilo, el metalcore británico y convertirse en los referentes de una generación cuyos padres cantaban al son de Hey Jude.

Por Aniol Florensa