Supongo que le pasa a todo el mundo, cuando empiezas a escuchar un género musical de manera compulsiva e insana, empiezas sin filtro, vas escuchando todo lo que dicen que lleva esa etiqueta y no es hasta pasado cierto tiempo que empiezas a discernir, cuando ya tienes tus bandas favoritas a las que sigues asiduamente y las demás las vas descartando. Hace relativamente poco que estoy enganchado al Post-Rock pero desde que empecé con The Hawk is Howling de Mogwai siempre me acompañó el grupo protagonista de la review de hoy, Caspian. Lo cierto es que no sé de donde salió, si me lo recomendaron o los escuché de rebote pero era un grupo que siempre tenía en el iPod y ver que su nuevo trabajo está considerado el mejor disco de Post-Rock del año, como que me provoca cierto orgullo.
Ahora bien, decir que es el mejor disco
de Post-Rock del año teniendo en cuenta que Mono y Godspeed han
editado álbumes este 2012 es jugarse el cuello. Por eso, si tengo
que ser sincero, Caspian ha sacado el mejor disco de Post-Rock del
año, así con dos cojones.
Waking Season es un disco perfecto, me
atrevería a decir. Los de Massachusetts han encontrado el equilibrio
perfecto entre el Post-Rock aterciopelado de Mono y el Post-Rock más
hardcoreta de Mogwai, dando como resultado una pequeña joya de una
hora de duración donde nada falta y nada sobra.
Haciendo
referencia al título el disco te despierta con su primera canción,
Waking Season, es un tema ascendente, una sacudida que te deja
colgado en la preciosa Porcellous. Como si Caspian te diese un toque
de atención para luego despertarte en el mundo que ellos han creado.
Así explico el sonido tan evocativo de este segundo tema, con unas
guitarras que son la mezcla perfecta de las dos bandas mencionadas
antes. La canción culmina con un crescendo made in Caspian,
combinando las guitarras en modo mandolina, con un bajo más bestia y
una batería intensísima para pasar a un tenue piano.
Seguimos soñando
con Gone in Bloom and Bough, la canción más larga del disco. Un
tema que a más de uno le parecerá un coñazo pero que yo encuentro
sublime, con esa gloriosa entrada de las guitarras distorsionadas
cuando la canción más lo pedía, ese pasaje intermedio tan calmado
con las voces de fondo y ese subidón a ritmo de redoble. Brillante.
Seguidamente
viene una exquisita rareza, Halls of the Summer es un tema
genuinamente poppy, con su inicio electrónico y una segunda mitad
que desborda optimismo por todos lados. Esta canción, con letra
sería un bombazo en las salas de baile. Siguen Akiko y High
Lonesome. El primero una canción ligera a la par que bonita,
mientras que el segundo funciona como un interludio, marca el
ecuador del álbum y nos enlaza con Hickory '54 a golpe de bombo.
Caspian nos sigue guiando a través de su mundo con esta canción,
usando el bombo constante como guía, se van sucediendo diversos
pasajes hasta llegar a un final apoteósico propio de la banda,
cuando el sonido te explota en la cara. Uno de mis temas favoritos
del álbum (aunque escoger uno es casi imposible).
Encaramos la
recta final del disco con Long the Desert Mile, una especie de medio
tiempo precioso que usa unas guitarras con unas reminiscencias heavymetaleras muy logradas. Collider the Blue, otra rareza que recalca el estilo
Ambient de todo el disco y nos ayuda a empalmar con la última
pieza de esta obra, Fire Made Flesh donde los estadounidenses se despiden de
nosotros con un tema brutal. En sus casi 8 minutos de duración nos
llevan desde el Ambient al Prog-Rock pasando por el Post-Rock y el
Post-Metal sin despeinarse.
En conclusión,
Caspian ha demostrado con este álbum que es una banda puntera, muy a
tener en cuenta en el futuro. Aportan frescura, originalidad y fuerza
a un estilo que tiende a la repetición y a anquilosarse en unos
estándares. Consiguen moverse con facilidad por varios
estilos para enriquecer el suyo propio, lo que le da un sello de
distinción. Es esa naturalidad con la que se mueven, que ningún
cambio en sus estructuras suene forzado, que todo parezca estar
hilvanado desde un buen comienzo lo que ha hecho que este Waking
Season esté considerado como lo que es, el mejor disco Post-Rock del
año.
Por Fran Vázquez

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