No fue una de las mejores
noches, ya os lo digo. Pero tampoco estuvo nada mal. Fue un concierto temprano
y “chachi”, uno más para la colección. Les
Fat Jones y The Gaslight Anthem
en la Sala Apolo no serán recordados por la locura que crearon, pero si por el
buen rollo y el rato agradable que hicieron pasar a la masa congregada en la
emblemática sala del Paralelo barcelonés.
A las 19:30 abrían
puertas y al rato salían Les Fat Jones, una mezcla de pop-rock ochentero con el
indie-rock de los tiempos que corren. Ya lo dijo su cantante: estaban al 80% de
su calidad por la baja de uno de los guitarras. Al no haberlos escuchado antes
no sé si el guitarra ausente es una pieza clave en la formación pero se notaba
que les faltaba un pulmón y, en algunos temas, parecía que tocasen al 45% de
sus posibilidades. No brillaron en demasié pero tampoco fueron un truñaco de
estos con los que te miras con los colegas deseando que acabe tal infierno. Les
faltó un poco de garra y les sobraron melodías cutres con el piano, pero esto,
con cinco años más queda arreglado.
Después de una hora de
buen rollete llegaron, más puntuales que nunca, The Gaslight Anthem. Fue un
concierto conservador. Los temazos de siempre más savia nueva del último disco,
Handwritten. Brian Fallon estaba de
lo más charlatán y nos regaló unas cuantas risas haciéndose el red-neck y
cachondeándose con los miembros de la banda. La verdad es que lo petaron mucho
pero la gente respondió poco. Había poco punk entre el público y demasiado fan
de Bruce Springsteen soso. Pero Fallon no vaciló ni un momento e hizo temblar
el culete del más sosainas de los ahí presentes. Buenos temas, una fuerza
terrible y casi dos horacas de concierto. ¿Qué más quieres? El concierto del
año pasado fue más loco y caliente que el de “enguany” pero el de ayer fue
redondo como pocos.

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