Quien me conoce sabe que mi debilidad
son los cantautores. Adoro la sencillez de un tío, una guitarra y
la cantidad de sentimientos que se pueden producir con sólo eso.
También me encanta el punk rock, su fuerza, su frescura y sus
melodías, a veces, facilonas. Y si unimos un cantautor de punk rock con una guitarra acústica...¡ya ni te digo!
Pues parece ser que, Tony Sly,
vocalista de la banda No Use For A Name y Joey Cape, líder de
Lagwagon, dos de las banda más influyentes del skate punk, sabían
qué es lo que me gusta. Porque en el 2009 decidieron hacer un
trabajo con canciones de sus bandas, versionadas por ellos mismos, en
formato acústico. El disco, titulado simplemente “Acoustic”,
recogía algunas de las mejores canciones de la trayectoria de ambas
bandas.
Pero ahí no termina la historia, porque el par de estrellas californianas publicaron un nuevo álbum
compartido (o “Split”, como llaman los anglosajones), el pasado
19 de junio. Esta vez con algunas de las no-tan-mejores canciones de
la trayectoria de la banda. Y es que, la verdad, el disco deja
bastante que desear.
La escucha empieza con la parte de Joey
Cape, que si bien es cierto que su voz va mejorando con el tiempo,
aún esta lejos de gente como Chuck Ragan, Dave Hause y Nikola
Šarčević.
"I Must Be Hateful" empieza con un arpegio de guitarra llano y suave para que la voz de Cape deje antever la melodía reconocible del tema, que no llega a cuajar del todo. Sin pena ni gloria pasamos a "Know It All", que recordaba con algo más de fuerza, pero, tal vez, me falle la memoria porque lo que encontramos aquí es una canción insulsa y sin nada en especial. Es el momento de "Confession", en la que un piano pasa a ayudar a la armonía a caminar mejor y una voz hace un coro un tanto exagerado, la verdad. Vamos avanzando por la parte de Joey hasta llegar a, para mí, las únicas que se salvan. "Alison's Disease" llega a despertar algo de tristeza en el oyente. El chelo, violín o lo que sea, acompañan de forma adecuada a la melodía solemne del tema. A continuación le llega el turno a "Resolve", tema que daba nombre al último trabajo de Lagwagon. Es corta, directa y simple. Me gusta. Para terminar y despedirnos del bueno de Joey, un tema de su propia cosecha, "Broken Record", de lejos la mejor de todas. Se nota que está compuesta para ser tocada en acústico: una guitarra, una voz y tira pa' lante.
Un
ligero cambio de registro nos advierte de que nos adentramos en
terreno de Tony “Acordeón” Sly (pronto sabreis por qué lo de
“Acordeón”). “Black Box” es el tema escogido para abrir esta
segunda parte y he de reconocer que no está del todo mal, pero la
verdad, siempre he sentido debilidad por esta canción. La siguiente
es “Soulmate” que pierde mucha fuerza en formato acústico. Además, ¿hace falta un piano y un acordeón
para esta canción? Después de poner en duda el criterio musical de
Tony prosigo con mi escucha. Es el turno de “Under The Garden” que casi logra
dormirme. Y es que, un piano, un acordeón
y
una melodía triste es una mezcla peligrosa si estás conduciendo, no
os lo recomiendo. Suerte que llegaría “Chasing Rainbows” para
animar la fiesta, no sin, claro está, otro acordeón.
Con
las palabras One, Two, Three y Four arranca la penúltima pieza del
disco y no es otra que la reconversión soporífera de “Pre-Medicated
Murder”, un tema en el que se funden, como no, el acordeón,
el piano, la guitarra y la voz de Sly para crear una especie de
fórmula de alquimia contra el insomnio en estos días de crisis. El
disco termina, repitiendo el patrón de la primera parte, con un tema
propio de Tony Sly: "Liver Let Die". Es la canción más destacable de
todas. Esta vez sin acordeón ni piano, sólo unos gritos en forma de
coro, que gritan: “One more song”. Creo que yo no gritaría eso, ¡que aún se iban a animar los muy “pajaros”!
En
fin, un disco que pone de manifiesto la máxima universal en la
música, que muchos parecen no comprender nunca, que dice “Menos es
más”.

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