No son el mejor grupo de metal del mundo, ni lo serán. No
son míticos. No son un estandarte. No son un grupo que pase a la posteridad.
Pero si algo tienen The 69 Eyes es
que han seguido siempre el camino que han querido, manteniéndose al margen pero
aportando su granito de arena en el goth metal. Esto es lo que les hace únicos
e interesantes. Es la capacidad de crear una álbum más que correcto sin desmarcarse
de su estilo lo que hace de la banda finesa un referente dentro de su estilo.
Su último trabajo X,
no es el disco del año, ni su mejor álbum, pero recoge la esencia de The 69
Eyes y lo hace un disco correcto, sencillo y, lo más importante, entretenido. ¿Cuántas
veces hemos escuchado un disco de goth metal y al cuarto tema ya teníamos
suficiente? X rompe con esta monotonía gótica y nos trae 10 canciones de
composición simple, deducible pero coherente. La voz aterciopelada de Jyrki acompaña
unas melodías que se acercan más a la banda sonora de una road movie que a una
iglesia abandonada. Y es de agradecer el toque motero que The 69 Eyes plasman
en sus canciones. El ejemplo de canción de carretera oscura es el séptimo tema Bordeline, en mi opinión una de las
mejores canciones del disco y la menos gótica. Pero vayamos por partes. El
disco arranca con Love Runs Away,
una épica y dulce declaración de intenciones. Un golpe de puño sobre la mesa
para decir: “hemos vuelto, y no hemos cambiado”. Coincidencia o autoplagio,
pero el estribillo de la siguiente canción, Tonight, se parece demasiado a Never
Say Die, del Angels (2007). No
es un problema que se parezca. De hecho se agradece la fuerza que comparte con
su homóloga. En el tercer tema, Black,
Jyrki canta como si de Johnny Cash se tratase dando a una canción bastante
monótona y plana un poco de cuerpo e intensidad. If You Love Me The Morning After pasa sin pena ni gloria. Es una
canción bastante aburrida y con poco atractivo, pero claro, un disco con 9
canciones parecería un trabajo de Linkin Park y no de The 69 Eyes. En Red se confirma el bajón del disco,
este pack de tres canciones que hunden un poco el disco y la diversión de las
primeras canciones. Suerte que llegan I
Love The Darkness In You y la antes alabada Bordelines, dos canciones poco góticas pero con una carga
sentimental y una contundencia envidiables. ¿Soul? ¿Es soul eso que escucho? Sí,
es un rock con soul. Es I’m Ready, una
canción fuerte con coros de misa negra. Este plus lanza la canción hacia su
compañera I Know What You Did Last
Summer, el tema tétrico y épico, con el piano como protagonista y la
intención de atormentar al pobre fan emo-gótico. When A Love Comes To An End pone punto final al disco. Es una
canción pausada, ambiental, con el objetivo de cerrar este último capítulo, por
el momento, de The 69 Eyes.
Como ya he dicho en la introducción de la review, este disco
no aporta nada nuevo, pero en él podemos volver a gozar de la esencia de The 69
Eyes. Este 2012 no está siendo particularmente bueno con los últimos trabajos
de las bandas de toda la vida pero los finlandeses han sabido sacar partido a
lo que saben hacer y no se han perdido intentando aportar savia nueva a sus
canciones. Si una cosa funciona, ¿por qué tocarla?
Por Aniol Florensa


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