14 oct 2012

Godspeed You! Black Emperor, Allelujah! Don't Bend! Ascend!




Bueno... ¿por dónde empiezo? Vale, Godspeed You! Black Emperor son al Post-Rock lo que Pink Floyd al Prog-Rock, lo que The Clash al Punk, lo que Static-X al Nu-Metal (¡toma referencia al Nu-Metal!). Gracias a ellos, este género musical cogió forma, sentaron las bases y marcaron el camino. Un camino que Mogwai y, sobretodo, Explosions In The Sky, se encargarían de asfaltar. Por eso, cuando GY!BE vuelven a grabar un disco (el primero en diez años), como que todo se para un segundo. Dejas lo que estás haciendo, te sientas en tu sillón, pones el CD y le das fuerza a los altavoces porque Godspeed You! no es un grupo para escuchar en el coche de vuelta de casa de tu novia, es un grupo que se debe saborear con calma y tranquilidad.

La review del Allelujah! Don't Bend! Ascend! va a ser un tanto diferente, básicamente porque el CD no puede ser analizado tema por tema. Como suele ocurrir en los grupos Post-Rock, sus discos están concebidos como bloques compactos, donde cada canción es un pasaje dentro de un conjunto global. Haced la prueba, coged el In passage de Immanu El o el The Four Trees de Caspian e intendad escuchad las canciones desordenadas, la percepción del disco cambia, más de lo que podría cambiar si cogieramos, por ejemplo, el Kingwood de Millencolin e hicieramos lo mismo. Sabiendo esto hay que concienciarse de lo que se va a escuchar. No sé si juega en su contra, pero aunque el disco sea tremendamente bueno (lo digo ahora para evitarnos sorpresas) necesita un contexto y un poco de nuestra parte. Es como la película Pi de Darren Aronofsky, que es muy buena, pero no es recomendable verla con los amigotes durante una noche de pizza y peli.

Una vez preparados solo queda comentar este A!DB!A! (mira que son rebuscados poniendo nombres). Lo cierto es que es el disco más jodido de comentar con el que me he encontrado. Para empezar cuenta con cuatro temas, de veinte, seis, veinte y seis minutos respectivamente. Estos cuatro temas sirven para recordar a los fans del género quienes llevan la voz cantante, solo ellos podrían provocar semejante montaña rusa de sensaciones y pasajes, los temas sabes cómo empiezan pero no como acaban. Ponerse el disco, tumbarse en el sofá y dejarse llevar por estos canadienses te asegura un viaje de tres pares de narices, durante su escucha es muy fácil perderse en el tiempo, y eso me encanta.

En el disco, la banda parece que haya puesto todo la carne en el asador, hay una sensación como que se nota que tenían ganas de volver. No se cortan un pelo en meter todo lo que se les ocurra, así nos encontramos sonidos árabes y pasajes que tiran por el rock psicodélico como en Mladic o momentos bizarros como en Their Helicopters' Sing o el último minuto de Mladic. También dejan espacio para el Post-Rock más convencional en We Drift Like Worried Fire con un sonido que recuerda al de Explosions o Mono. Momentos de chicha como en el final de Mladic y pasajes que parecen extraídos de la casa del terror. Todo esto aderezado con un sonido tremendamente distintivo -aunque lo de imitar un disco de vinilo lo encuentro innecesario-, con unas guitarras que van de riffs al más puro estilo indie rock a los ya clásicos rasgueos de guitarra distorsionada del post-rock o al shoegaze de los grupos más experimentales. Mención especial a la sección de violines que no tiene nada que envidiar a la de Mono y a la batería que, aunque pueda parecer que está supeditada al resto, hace un trabajo titánico imprimiendo una fuerza brutal cuando los temas más lo necesitan.

En definitiva, Allelujah! Don't Bend! Ascend! es un disco excelente, perfectamente ejecutado pero con un gran handycap, es tan experimental y alternativo que difícilmente conseguirá calar en aquel que no sea un seguidor acérrimo de la banda o un amante consumado del Post-Rock, en mi caso me sé de muchos amigos que pondrán este trabajo a caer de un burro, no les culpo, en parte es comprensible. Al igual que yo no soporto escuchar un disco entero de Sex Pistols, hay personas a las que este CD le causará un inenarrable dolor de cabeza.



Por Fran Vázquez

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