Que Toundra haga un concierto un par de días después de sacar su nuevo discazo y que éste encima sea gratis (Festival Sintonizza) me parece como poco todo un regalo divino. Si obstante no es oro todo lo que reluce y el hecho de tocar en festivales enmarcados en las fiestas mayores de un pueblo/ciudad conlleva ciertas pegas.
El pasado 31 de agosto Toundra demostró en Santa Coloma de
Gramanet que es un grupo muy a tener en cuenta, y no lo digo por decir, si
siguen así, pueden convertirse en un referente dentro del panorama Post-Rock.
Como ya comenté en mi primera crítica, para destacar en este género
debes ofrecer algo que te separe del resto. Mogwai, Mono, Immanu El o
Explosions in the Sky lo tienen y se nota, grupos fácilmente reconocibles en un
estilo tan marcado por ciertos clichés (falta de vocalista, en esencia).
Toundra son un grupo excepcional, con un estilo personal muy marcado, con esas
combinaciones de música ambiental con pasajes metaleros y rock progresivo. Lo
demuestran dentro del estudio y en el escenario, tienen talento y te lo van a
mostrar. Y vaya si lo hacen!
Lamentablemente, el pasado viernes 31 de agosto, Toundra llegó, vio pero no sé si venció. Me explico. El concierto estuvo todo lo bien que se puede esperar de un concierto dentro de un festival gratuito dentro de las fiestas mayores de la ciudad de Santa Coloma de Gramanet, en el extrarradio de Barcelona. Es muy loable por parte de la organización que se esfuercen en ofrecer alternativas a las típicas bandas de mercenarios que tiran de versiones de los hits del verano para que los yayos meneen el bullarengue con sus nietos. En parte agradezco poder asistir a este tipo de conciertos pero también debo de ser sincero al afirmar que el concierto duró lo que dura un suspiro, tuvo algunos fallos técnicos y los madrileños prefirieron no llevar a su sección de cuerda y tocar solo ellos cuatro. En este aspecto, lo ofrecido distó mucho del mágico concierto en la sala bikini cuando los descubrí teloneando a Nothink. Aquello fue (y se lo recordé a mi amigo) el directo más acojonante que había visto en mi vida. El del viernes fue un concierto MUY correcto, en algunos momentos, impresionante, pero no sé si fue por mis altas expectativas o yo qué sé pero acabó y me dejó una sensación algo fría. No fue todo lo épico que cabría esperar. No hubo bis, faltó tocar Espírita (de su último álbum) y en algunos momentos el sonido del bajo se iba al carajo (fallo técnico).
Lamentablemente, el pasado viernes 31 de agosto, Toundra llegó, vio pero no sé si venció. Me explico. El concierto estuvo todo lo bien que se puede esperar de un concierto dentro de un festival gratuito dentro de las fiestas mayores de la ciudad de Santa Coloma de Gramanet, en el extrarradio de Barcelona. Es muy loable por parte de la organización que se esfuercen en ofrecer alternativas a las típicas bandas de mercenarios que tiran de versiones de los hits del verano para que los yayos meneen el bullarengue con sus nietos. En parte agradezco poder asistir a este tipo de conciertos pero también debo de ser sincero al afirmar que el concierto duró lo que dura un suspiro, tuvo algunos fallos técnicos y los madrileños prefirieron no llevar a su sección de cuerda y tocar solo ellos cuatro. En este aspecto, lo ofrecido distó mucho del mágico concierto en la sala bikini cuando los descubrí teloneando a Nothink. Aquello fue (y se lo recordé a mi amigo) el directo más acojonante que había visto en mi vida. El del viernes fue un concierto MUY correcto, en algunos momentos, impresionante, pero no sé si fue por mis altas expectativas o yo qué sé pero acabó y me dejó una sensación algo fría. No fue todo lo épico que cabría esperar. No hubo bis, faltó tocar Espírita (de su último álbum) y en algunos momentos el sonido del bajo se iba al carajo (fallo técnico).
Hubo aspectos gloriosos, pardiez! El inicio fue exquisito, Bizantio
nos abrió un nuevo ojete a los del público y el batería Alex... bueno, diremos
que no es humano. Vaya manera de tocar, en serio, es una bestia de ocho brazos o algo porque si no,
no me lo explico.
Ahora podrá parecer que estamos ofendidos o desilusionados
con el concierto, ni por asomo, francamente, creo que era lo que se esperaba.
Una especie de aperitivo. Algo así como un “hola, somos Toundra, si nos vienes
a ver a [inserte nombre de sala de conciertos] te vas a cagar”. Asistimos al
primer concierto de una gran banda días después de lanzar su mejor álbum... y
gratis. Vale que podría haber durado más, que podrían haber tocado un bis, pero
como dice mi amigo, “no le pidas peras a Luís del Olmo”, bastante suerte
tenemos de que se hagan cosas así.
por Fran Vázquez



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