1 dic 2012

Billy Talent, Dead Silence

Han vuelto y con los huevos más hinchados. Estamos hablando de Billy Talent y su Dead Silence, toda una contradicción porqué de “silence” no tiene nada y de “dead” aún menos. “Anem al gra”. Pongámonos en faena. Let’s go!


Parecía que con su disco III el grupo de Toronto había hecho un paso atrás en su carrera. La fuerza de discos como el II se apagaba y nos ofrecían un álbum en el que, sí, había temazos, pero la crema brillaba por su ausencia. En cambio, en su nuevo álbum, Dead Silence, Billy Talent recupera, tres años más tarde, esa intensidad, esa velocidad y esa pseudoviolencia a la que nos tenían acostumbrados. Esos riffs locos, esas dobles voces que se funden en una melodía única y nueva, ese bajo golpeando la retaguarda y esa batería acompañando la rabia de la voz principal. Echábamos de menos la esencia de Billy Talent. Tres años después la hemos recuperado. Y la prueba de ello es Death Viking March, la segunda canción del álbum. Una declaración de intenciones y una rebelión en toda regla. El disco avanza a base de canela, con canciones de todo tipo y con un estilo más rockero que el que practicaban en sus álbumes anteriores haciendo del “Dead Silence” uno de los mejores disco-retorno del panorama actual (véase la diferencia con el Push and Shove de No Doubt).

Pocas cosas más se pueden decir de Billy Talent y su retorno. Al que no le gustaban antes no le gustaran ahora y al fan incondicional le sabrá canela fina el retorno de la banda canadiense. Sólo nos falta esperar sus conciertos en Madrid y Barcelona, los días 19 y 20 de enero de 2013, respectivamente. ¡De momento gozad de este discazo!

por Aniol Florensa

23 nov 2012

Cierran Apolo temporalmente



Lo comentamos ayer en nuestro espacio en el programa de radio Les+Sonades pero ahora La Vanguardia se hace eco de la noticia. 

Y es que el ayunamiento de Barcelona ha ordenado el cierre de la Sala de conciertos Apolo (sala mítica donde las haya) por deficiencias estructurales. Vamos, que como comentaba el heeb Aniol, la catástrofe del Madrid Arena, les ha puesto el culete fino a las autoridades y, antes de que se líe la de Cristo aquí, prefiere chapar y evitar muertes innecesarias. El caso es que la Sala Apolo, Apolo 2, el restaurante Apolo Dinner y el Salón Recreativo de al lado se han visto obligados a cerrar hasta que se subsanen los fallos estructurales. Un poco de argamasa por aquí, cambiar los zocalos y echarle un ojo a las regletas de la luz y listos. 

Esperemos que esté listo pronto porque esta Sala acogía grandes actuaciones y lo último que queremos es ver como cancelan conciertos y festivales, como el próximo Aloud Fest. Desde aquí les damos tod nuestro apoyo a los chicos de Apolo y les deseamos las mejores de las suerte. Ánimo Apolo, estamos contigo!


The Big Bench, lo nuevo de Juan Blas

Ya han salido las dos primeras canciones de The Big Bench, el nuevo proyecto de Juan Blas después de disolver Nothink allá por los junios de este año, cuando la maquinaria titánica de este, vuestro blog de música favorito, empezaba a funcionar.

Aquí las canciones, a ver, están bien (se agradece que aún haya un poco de estilo en España y no todo sea Pablo Alborán y sus muertos en vinagre) pero no dejan de sonar como los temas lentos de Nothink. En fin, seguimos esperando a que se reúnan otra vez (si se reunieron los Hombres G...).






16 nov 2012

Memphis May Fire, Challenger



Entre tanta review y tanto movimiento, desde que abrimos, los heebs no hemos parado de escuchar buena música, asistir a buenos conciertos y trabajar sin destajo (risas, es broma), a veces se nos pasan pequeñas joyitas, perlitas de genialidad musical que, sepultadas por el aluvión de noticias, discos y peticiones de los millones y millones de fans que tenemos por todo el Universo, pasan inadvertidas hasta que se calma la lluvia de bragas y sujetadores que recibimos a diario y podemos darles segundas escuchas a trabajos como el que hoy comentamos.

Memphis May Fire es un grupo de Metalcore al estilo de Architects o Attack Attack! que conocí por casualidad cuando un día, en un rampell de locura, me bajé la B.S.O de una de las 8000 películas de Saw. El caso es que de entre toda la broza me llamó la atención Ghost in the Mirror de un grupo del que no había oído hablar en mi pagana vida, Memphis May Fire. Total, me bajé un EP y allí empezó nuestra historia de amor, aquella maqueta era todo chicha, temazo tras temazo. En 2011 sacaron The Hollow, su segundo trabajo de estudio. Este disco me acabó de confirmar que estaba escuchando a una banda con proyecciones de ser una de las grandes (si no se mata nadie por el camino). Vaya discazo, nada sobra, nada falta, desde su inicio con ese torpedo que es The Sinner, pasando por The Victim hasta acabar con la genial The Redeemed. Una obra de arte de un género tan trillado como el Metalcore.

Pues bien, un año después, MMF volvió a la carga y ¿sabéis qué? Lo volvieron a hacer. Como quien no quiere la cosa, los de Texas -que han sufrido más cambios en su formación que el gobierno- se cascaron un discazo como la copa de un pino. Puede que no supere a The Hollow pero como poco lo iguala y eso, perdónenme ustedes damas y caballeros, no es moco de pavo.

Challenger (un verdadero desafío) empieza con una verdadera declaración de intenciones, Without Walls, que acaba con un “justo cuando pensabas que nos conformamos con una situación, derrumbamos el muro”, después de esto nada puede ir mal. Alive in Lights nos pone en situación, este pepino de canción nos muestra los puntos fuertes de la banda, esa combinación deliciosa del scream más gutural del Death Metal con los estribillos más melódicos del Pop. Me recuerda a los mejores momentos de Escape the Fate pero sin el retén de “vigila que no se asusten las niñas”. Prove me Right y Red in Tooth and Claw siguen la estela de fuerza dejada por el inicio del disco hasta llegar a mi tema favorito del álbum, Vices, un obús de canción, desde el primer segundo entra en tu cabeza arrollando con todo (nada que envidiar a los mejores temas de Parkway Drive o All That Remains) y de repente, BANG! ese estribillo irrumpe en escena, con dos cojones nos clavan algo que podría cantar Britney Spears en su último hit. Seguidamente viene Legacy manteniendo la potencia y la lenta del disco Miles Away, con la colaboración de Kellin Quinn, cantante de Sleeping With Sirens. Después de la balada toca volver a la chicha, Jezebel nos pega con todo lo gordo y Losing Sight se apoya en el ex-cantante de Asking Alexandria, Danny Worsnop, para ponernos a todos tiesos. El disco ya está finiquitado cuando entra en escena Generation-Hate, último tema antes de cerrar con Vessels, canción instrumental que sirve para despedir este Challenger a modo de tema de videojuego cuando te lo pasas y salen los créditos.

Y ya está. Pues muy bien por los Memphis ¿no? ¿Le ponemos 5 monchetas verdes? Yo se las pongo porque ciertamente me ha parecido un señor disco, lo cierto es que tiene su miga hacer Metalcore, al ser un género con tanta oferta (y a veces tan mala) es fácil caer en saco roto y pasar desapercibido pero para eso estamos los Heebs, para poner donde toca a estos grupos.



Por Fran Vázquez

12 nov 2012

Soundgraden, King Animal



Soy un enamorado de los noventa, lo digo aquí y ahora. Para un servidor los años que van del Facelift de Alice in Chains al III de Days of the New son los mejores de la historia a nivel musical, cinematográfico y artístico en general. Por eso, escuchar el nuevo trabajo de Soundgarden, me transporta a esa gloriosa época y me encanta.

King Animal es un disco intenso, lleno de fuerza que recoge toda la evolución de los de Seattle para entrar a saco en tu cabeza. Empieza como un maldito tiro con Been Away Too Long para pasar sin darte un respiro a Non-State Actor. Qué bueno es Chris Cornell, por el amor de dios. By Crooked Steps baja un poco el ritmo para enlazar con A Thousand Days Before, segundo temazo del disco (después de Been Away...). Una canción muy experimental y progresiva, como si los Pink Floyd se hubiesen puesto a hacer hard rock grunge.

Vuelven de la locura con Blood On The Valley Floor, canción de ritmo pausado, muy metal, tal vez el tema más flojo del disco pero que nos sirve para ver la calidad del álbum, si esta es la mala... cómo debe ser la buena. Siguen los medio tempo Bones Of Birds, muy al estilo de los temas lentos de sus primeros discos, lo cual me encanta y Taree que me recuerda un montón los temas lentos a Alice in Chains, cuidado con los 25 segundos finales de la canción, pura genialidad.

Pasada la mitad del disco, Soundgarden le meten zapatilla de nuevo (pero solo un ratito). Attrition tiene la palabra hit grabada en la frente, vale, le sobran los “uh-uh” pero es un temazo igualmente. Black Saturday me gusta menos, nah, es broma, Black Staurday, al igual que A Thousand Days Before juega más con la experimentación, es una canción rara, pero si algo ha caracterizado a esta banda ha sido su capacidad de innovación y aquí lo demuestra. Con Halfway There llega mi tema favorito del disco, Chris me gana desde el primer verso y ese estribillo me pone blandito el corazón.

El álbum se despide de la mejor manera que podía hacerlo, con tres temas que nos recuerdan las virtudes de los años mozos del grunge, por si alguien no lo había pillado durante el disco, Soundgarden quiere que cuando acabe el King Animal te pongas a escuchar a Mudhoney y Screeming Trees. Worse Dream es la primera en hacerlo, ese bajo del principio, esas guitarras distorsionadas, la batería desatada y Chris a toda hostia, brutal su final. Sigue Eyelid's Mouth, con su estribillo al más puro estilo Alice in Chains, sucio y pesado (que no cansino). Y llega el final con esa genialidad que es Rowing, vaya coros, vaya Chris, vaya guitarras, vaya TODO, que manera más grande de acabar el disco, sí señor, me quito el sombrero.

¡Menudo año llevamos, señores! Y en diciembre se habla del nuevo trabajo de TOOL, de ser cierto, yo no sé como voy a llegar al 2013.



Por Fran Vázquez

9 nov 2012

The Gaslight Anthem, Sala Apolo

No fue una de las mejores noches, ya os lo digo. Pero tampoco estuvo nada mal. Fue un concierto temprano y “chachi”, uno más para la colección. Les Fat Jones y The Gaslight Anthem en la Sala Apolo no serán recordados por la locura que crearon, pero si por el buen rollo y el rato agradable que hicieron pasar a la masa congregada en la emblemática sala del Paralelo barcelonés. 

A las 19:30 abrían puertas y al rato salían Les Fat Jones, una mezcla de pop-rock ochentero con el indie-rock de los tiempos que corren. Ya lo dijo su cantante: estaban al 80% de su calidad por la baja de uno de los guitarras. Al no haberlos escuchado antes no sé si el guitarra ausente es una pieza clave en la formación pero se notaba que les faltaba un pulmón y, en algunos temas, parecía que tocasen al 45% de sus posibilidades. No brillaron en demasié pero tampoco fueron un truñaco de estos con los que te miras con los colegas deseando que acabe tal infierno. Les faltó un poco de garra y les sobraron melodías cutres con el piano, pero esto, con cinco años más queda arreglado. 

Después de una hora de buen rollete llegaron, más puntuales que nunca, The Gaslight Anthem. Fue un concierto conservador. Los temazos de siempre más savia nueva del último disco, Handwritten. Brian Fallon estaba de lo más charlatán y nos regaló unas cuantas risas haciéndose el red-neck y cachondeándose con los miembros de la banda. La verdad es que lo petaron mucho pero la gente respondió poco. Había poco punk entre el público y demasiado fan de Bruce Springsteen soso. Pero Fallon no vaciló ni un momento e hizo temblar el culete del más sosainas de los ahí presentes. Buenos temas, una fuerza terrible y casi dos horacas de concierto. ¿Qué más quieres? El concierto del año pasado fue más loco y caliente que el de “enguany” pero el de ayer fue redondo como pocos. 

Como ya he dicho en la introducción, el de ayer no fue un concierto especial. Pero la calidad de Gaslight y el espíritu de Les Fat Jones hicieron que pasásemos una noche muy agradable.

 Por Aniol Florensa

7 nov 2012

Road to Groez 2013: primer cartel


Con esta imagen se da el pistoletazo de salida para el Groezrock 2013, el festival de música hardcore punk, metalcore y post-hardcore que se celebra en Bélgica. ¿Los pesos pesados? Rise Against, Bad Religion y Pennywise pero ahí están Bring Me The Horizon, August Burns Red, The Story So Far, Tim Vantol o Comeback Kid (¿con la formación original? ¿Eso significa sin Andrew Neufeld?).

Este año los Heebs and Bean pudimos disfrutar de este festival viendo a Thrice, Hot Water Music, Evergreen Terrace, Gallows, Refused, Dustin Kensrue, Dave Hause o Chuck Ragan entre muchos más. 2 días de buena música, locura extrema y un olor raruno mezcla de tierra mojada, cerveza y kebab que esperamos repetir el próximo mes de abril.