17 ago 2012

MONO, For My Parents




Si esta crónica la hiciera alguien que ha escuchado algo de MONO con anterioridad diría “El nuevo disco de MONO es sobrecogedor” y se echaría a llorar como una colegiala que acaba de conocer a Justin Bieber.

Pero voy a hacer el esfuerzo, a contener las lágrimas y a redactar una crítica como si fuera este el primer CD de MONO que escucho. Ámoñó!

For my parents empieza con la canción más bonita que haya escuchado jamás, Legend. Recomiendo escucharla estirado en la cama, justo antes de ir a dormir, con las luces apagadas y el volumen a tope. La canción me recordó un montón al tema principal de La Princesa Mononoke. Es evocativa, tiene fuerza pero a la vez tierna, como el recuerdo de una caricia paternal.

Vale, presiento que va a ser una review un tanto abstracta...

Superado el primer tema, aún con los ojos anegados y el corazón compungido llega el segundo, Nostalgia. Creo que MONO son de los que les gusta regalarse con según que cosas, de ahí el uso de los violines para engrandecer los crescendos o las guitarras-mandolinas que le da a las canciones una atmósfera lluviosa como de recuerdo lejano. Nostalgia me hace pensar en cuando iba al colegio en septiembre, acababa el verano y volvía la rutina, y en ese recuerdo siempre llueve. Al menos hasta la mitad del tema porque luego los japos locos estos le meten zapatilla y la canción obtiene un cariz épico muy currado.

Dos canciones y 24 minutos, ahora viene el tema ligero, el de 8 minutillos, Dream Odyssey. Esta parece ser la canción más normalita, batería, guitarras, bajo y... violines, que bien traídos están esos violines. La canción, sin ser mala, creo que es la más floja del álbum, el sonido de la batería me desconcierta, suena demasiado a lata, con muy poco cuerpo y además se ve que el batería no es el de Mogwai o Envy, batería justita, al menos en esta canción. Eso sí, el último minuto del tema es precioso.

Madre mía, quedan dos canciones y yo empiezo a sufrir Síndrome de Stendhal. Un sutil punteo de guitarra nos adentra en Unseen Harbor, la canción más larga del disco (un quarto de hora). Inicialmente pienso que es un “más de lo mismo”, o sea, guitarra-mandolina, entra el piano, luego los violines y la batería toca los platos, pero no sé como lo hacen estos cabrones que en cada canción te arrancan de lo más profundo del corazón tus emociones y se ponen a hacer malabares con ellas y tu empiezas a sentir cosas y no sabes porque y te acuerdas de cosas y para cuando la canción pega el subidón tu ya estás hecho un moco y solo te queda que quedarte embobado con los ojos vidriosos y echando de menos a tu perro de la infancia. Me pregunto si MONO serán conscientes de su habilidad. Y es que Unseen Harbor es como un tema de la BSO de Marco mezclado con Envy y pulido hasta que queda una extraña piedra preciosa.

Y llego al último tema, A Quiet Place (Together we go). La canción parece recoger todas las demás y decir “bueno, vale, vamos a calmarnos, la tormenta ya ha pasado”. Ciertamente es una buena canción para cerrar el álbum y el sonido de gotitas al fondo refuerza mi teoría de atmósfera lluviosa. En este tema está lloviendo sí o sí. A mitad de canción cambia la cosa y a ritmo de chelo (o viola, no sé) parece que va saliendo el sol, cago en diez, ya me la han vuelto a colar. Este tema es como el momento ese después de la tormenta, cuando las nubes se van disipando y amanece un nuevo día, con el cielo limpio y el aire fresco. Esta canción me “habla” de la gloriosa superación de los traumas, que pase algo malo, a veces permite un nuevo resurgir y con ese resurgir, con ese “ahora ya eres libre”, te deja el disco. INCREÍBLE.

A lo mejor todo lo que he dicho es una sarta de memeces, a lo mejor MONO solo quería hacer un disco para llevar a los productores de cine y esperar que los contraten haciendo bandas sonoras, a lo mejor leen esto y se ríen en mi cara. Pero algo es seguro, For My Parents, es un álbum que no va a dejar indiferente a nadie, por la sencilla razón que si dejas que el disco conecte contigo, vas a pegarte un viaje espectacular. Hacía mucho que un disco no me evocaba tantas cosas y mi recomendación es que lo escuchéis, solo por la curiosidad de ver qué recuerdos y sensaciones os despierta cada pista.


Por Fran Vázquez

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